Libre Pensamiento Cristiano

Conectarse

Recuperar mi contraseña

ME GUSTA
¿Quién está en línea?
En total hay 1 usuario en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 1 Invitado

Ninguno

La mayor cantidad de usuarios en línea fue 251 el Mar Sep 16, 2014 1:53 am.
Colabora Haciendo Clic Aqui
Contador De Visitas LPC
contador de visitas

como agregar un contador de visitas a mi pagina web
hasta ahora no

DIA MARTES

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

DIA MARTES

Mensaje por hgo1939 el Mar Jul 12, 2016 4:59 am

[size=36]Martes[/size]
Leer con oración:
Jn 3:16; 1 Ti 2:1-4; 1 Jn 4:7-8
 
“Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra”(Gn 1:28)
Frutos Producidos Por Medio Del Amor
El encargo actual del Señor para nosotros tiene como propósito llevarnos a producir frutos y aumentar el número de personas en la iglesia. A este proyecto lo llamamos Vid Fructífera, cuyo encargo es que cada uno de nosotros, durante el año 2016, predique el evangelio del reino a 10 personas, de tal manera que, por lo menos, al final, dos sean totalmente integradas a la vida normal de la iglesia. La práctica de este desafío requiere dedicación de nuestra parte, mucha oración e incluso ayuno, además de laborar más en la Palabra, depender del Espíritu Santo y tener un amor intenso por las personas.
Para alcanzar ese objetivo, necesitamos tener cierta organización. Primero, anote en un papel el nombre de las 10 personas que desea que conozcan al Señor y, luego, comience a orar regularmente por ellas. Así formalizará su encargo y Dios verá que usted actúa con seriedad y que realmente le importan las personas.
El más interesado en que fructifiquemos es Dios. Para llevar adelante la comisión de predicar el evangelio, necesitamos seriedad, administración, una gestión adecuada y, principalmente, amor por las personas: “Amados, amémonos unos a otros [...]; porque Dios es amor” (1 Jn 4:7-8). Ese “amarnos los unos a los otros” no se limita a amar sólo a los que conviven con nosotros en las reuniones de la iglesia, sino también se refiere a los demás hijos de Dios e incluso a los que todavía no han tenido la oportunidad de creer en el Señor. La evidencia de que nacimos de Dios es que Su amor entró en nosotros, ensanchó nuestro corazón y amplió nuestra capacidad de amar al prójimo. El amor es lo primero que necesitamos para ser fructíferos en la vida cristiana. Sin eso, podemos trabajar mucho, pero no habrá un resultado satisfactorio.
Debemos amar a las personas. Si hoy estamos en la iglesia, es porque alguien nos amó, intercedió por nosotros y tomó la actitud de predicarnos la Palabra. Cuando Pablo le predicó el evangelio a Onésimo, lo hizo con ese amor, de manera que Onésimo más tarde se volvió útil en la obra de Dios. Sin amor no podemos cuidar a las personas. Las madres sufren, se sacrifican para criar a los hijos, pero hacen todo por amor. Un gran evangelista en el pasado oraba así: “Dios, dame personas o me muero”. No se puede servir a Dios si no nos preocupamos por las personas: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. (Jn 3:16). Si Dios dio a Su único Hijo por amor al mundo, cuánto más nosotros debemos amar a las personas que están en el mundo, al punto de empeñarnos en llevarles a ellas una palabra de salvación.
En Primera de Timoteo 2:1-4 leemos que Dios “quiere que todos los hombres sean salvos”, y para eso necesitamos orar en favor de ellos y de aquellos que están investidos de autoridad. Oremos por las autoridades constituidas para que el Señor nos conceda siempre la libertad de predicar el evangelio en toda la tierra habitada.
Dios es amor, y el amor de Dios debe fluir de nosotros, pues fuimos hechos conforme a Su imagen (Gn 1:26). La imagen es algo interior, que se refiere a la vida y naturaleza de Dios. Tenemos el “ADN” de Dios, y en ese ADN divino está el “cromosoma” del verdadero amor. ¡Aleluya!
Punto Clave: Producir frutos por el amor.
Pregunta: ¿Cuál es el ingrediente principal que no puede faltar en nuestra predicación del evangelio?
La iglesia en Armenia
¡Oh Señor Jesus! Confio en Ti 

hgo1939
Usuario En Crecimiento
Usuario En Crecimiento

BARRA DE FE :
0 / 1000 / 100

Mensajes : 76
Fecha de inscripción : 26/10/2010

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.