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DIA MARTES

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DIA MARTES

Mensaje por hgo1939 el Mar Ago 09, 2016 3:33 am

[size=36]Martes[/size]
Leer con oración:
Zac 8:13-19; Mt 24:13-14; 2 Ti 3:1-4; 1 P 1:22
 
“Porque habrá simiente de paz; la vid dará su fruto, y dará su producto la tierra, y los cielos darán su rocío; y haré que el remanente de este pueblo posea todo esto”(Zac 8:12)
Paz En La Sementera Y Fruto En La Vid
Como vimos ayer, Dios usa en Su obra lo que tenemos. Si no tenemos nada, no podemos hacer nada para Dios; no obstante, si tenemos algo, aunque sea poco, cuando lo ponemos en Sus manos poderosas, el Señor hace Su obra milagrosa.
Zacarías 8 habla de la restauración de Sion. Cuando llegue el reino milenario, Dios restaurará Jerusalén, el pueblo de Israel y sus servicios (v. 12). Según esa profecía, en aquel tiempo habrá sementera de paz. Como resultado, la vid dará su fruto; la tierra, su producto, y los cielos, su rocío. Y el Señor hará que el resto de Su pueblo herede todo esto. Esa porción de la Palabra nos hace recordar que el Señor está a la puerta; la situación mundial ya lo indica y corrobora (2 Ti 3:1-4). Sin embargo, para que todo eso se cumpla de manera cabal, sólo falta nuestra parte: predicar el evangelio del reino en toda la tierra habitada (Mt 24:14).
Podemos aplicar esa profecía a nuestra experiencia. Creemos que estamos viviendo en un momento de paz en las iglesias. Así que, ha llegado la hora de que “la vid dé su fruto”, “y dé su producto la tierra”, y “los cielos den su rocío”. Esperamos que cada uno de nosotros sea despertado a colaborar con Él en fructificar, producir frutos para gloria de Dios (Jn 15:8). Anhelamos que cada uno tenga ese espíritu de evangelización y multiplicación. El Señor hará Su parte, dará Su bendición como el rocío, y nosotros tendremos esa “tierra” como heredad, es decir, Él nos dará a las personas para cuidarlas. De nuestra parte, la profecía dice: “No temáis, mas esfuércense vuestras manos” (Zac 8:13). Por eso, amados, no temamos, el Señor hará fuertes nuestras manos, pues somos el Israel espiritual.
El texto bíblico prosigue: “Hablad verdad cada cual con su prójimo; juzgad según la verdad y lo conducente a la paz en vuestras puertas” (Zac 8:16). Nosotros necesitamos hablar verdad los unos a los otros, no fingir ni ser hipócritas, políticos, mucho menos diplomáticos. Debemos ser sinceros con las personas. La verdad significa ausencia de falsedad y mentira. Por una parte, si estamos en el espíritu y hablamos en el espíritu, hablaremos la verdad al prójimo, no mentiremos y no fingiremos. Por tanto, deseamos que el amor entre nosotros sea verdadero, y no fingido (1 P 1:22). Sin embargo, debemos ser cuidadosos y no hablar la verdad para herir, sino en amor, en favor de la paz.
Si queremos fructificar, no debemos pensar mal del prójimo, mucho menos hablar mal de él, por detrás, sino que debemos amar, orar y cuidarnos los unos a los otros. Somos miembros los unos de los otros, estamos en el mismo Cuerpo y colaboramos para su bien. Gracias a Dios, hoy comprendemos que todos están en una etapa de crecimiento hasta alcanzar la plena filiación (Ef 1:4-5). Todos nosotros, sin excepción, tenemos fallas, defectos y muchas limitaciones, pero no debemos mirar eso; por el contrario, debemos apoyarnos mutuamente en amor fraternal, para que haya progreso y, finalmente, seamos perfeccionados en el amor ágape, el amor de Dios.
Zacarías además dice que “el ayuno del cuarto mes, el ayuno del quinto, el ayuno del séptimo, y el ayuno del décimo, se convertirán para la casa de Judá en gozo y alegría, y en festivas solemnidades. Amad, pues, la verdad y la paz” (8:19). Nuestras reuniones de la iglesia y actividades cristianas deben ser siempre motivo de fiesta, de celebración y de alegría.
Punto Clave: La vid debe comenzar a dar fruto.
Pregunta: ¿Qué debemos hacer para que la vid comience a dar frutos?
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