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DIA MARTES

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DIA MARTES

Mensaje por hgo1939 el Mar Ago 02, 2016 3:35 am

[size=36]Martes[/size]
Leer con oración:
Dn 12:2; Jn 1:12-13; Ro 3:23-24; Gá 3:26;1 P 1:23; 2 P 1:4
 
“Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo; sino que está bajo tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre”(Gá 4:1-2)
De Hijos Infantiles A Hijos Maduros
Hoy abordaremos el capítulo 4 de Gálatas, que trata sobre el proceso de crecimiento de los hijos de Dios. Este proceso es comparado a un niño que pasa por varias etapas de su desarrollo hasta alcanzar la madurez.
Agradecemos al Señor porque un día Él nos alcanzó con Su obra redentora. Romanos 3:23 dice que todos nosotros pecamos y estamos destituidos de la gloria de Dios. Pero el versículo siguiente también nos relata que podemos ser aceptados por Dios, gratuitamente, a través de Su gracia, por medio de la redención que es en Cristo Jesús (v. 24).
Para que el deseo de Dios se cumpla y obtengamos la filiación, Él nos proporcionó la muerte de Su propio Hijo. Cristo ejecutó la obra de redención al ser crucificado en nuestro lugar, derramando Su sangre por nosotros. Al creer en la eficacia de la sangre de Cristo, fuimos perdonados de todos los pecados que cometimos en el pasado. ¡Qué gracia! Estábamos destinados al lago de fuego y a la confusión perpetua (Dn 12:2; Ap 20:14-15). Esa verdad significa que, al creer en el Señor Jesús, fuimos regenerados (1 P 1:23), nacimos de nuevo (Jn 1:12-13), nos convertimos en Sus hijos legítimos (Gá 3:26), con la vida y la naturaleza divina (2 P 1:4).
Cuando los hijos son niños, son herederos, pero no pueden recibir ni tampoco administrar las riquezas del padre. Espiritualmente hablando, es necesario que todos nosotros, como hijos legítimos de Dios, busquemos el crecimiento de vida. Por causa de esa necesidad, el Señor nos preparó el saludable ambiente de la iglesia, donde tenemos hermanos como verdaderos tutores y curadores, quienes se preocupan de nosotros y nos cuidan (Gá 4:2).
Los curadores son como los mayordomos que cuidan al niño y lo suplen con todo lo que necesita para comer, beber, vestirse; se preocupan de todo su bienestar espiritual.
Los tutores son como los maestros que enseñan la palabra de Dios, enseñan los principios divinos. Con todo ese cuidado los niños llegarán a la mayoría de edad, alcanzarán la realidad de la filiación y estarán listos para reinar en el mundo venidero. En otras palabras, Gálatas 4 nos muestra la función de la vida de la iglesia, donde todos nosotros fuimos puestos para alcanzar la madurez. ¡Aleluya! Usted y yo estamos en el mejor lugar para crecer.
Punto Clave: Los curadores cuidan y los tutores enseñan.
Pregunta: ¿Cómo evalúa su crecimiento espiritual?
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hgo1939
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