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DIA DOMINGO

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DIA DOMINGO

Mensaje por hgo1939 el Dom Jun 05, 2016 3:39 am

[size=36]Domingo[/size]
Leer con oración:
Gá 3:14; Ef 1:7-12; Fil 2:5-8; 2 P 1:4
 
“En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria”(Ef 1:13-14)
Bendecidos Con El Espíritu De La Promesa
Como hemos visto, la gracia es Dios mismo dándose a nosotros, por medio de Cristo, para que Lo disfrutemos. Esa es una definición profunda, elevada y al mismo tiempo, extremadamente práctica. No es sin razón que el apóstol Pablo usó la expresión “según las riquezas de su gracia” (Ef 1:7b).
¡Cuánta gracia podemos ver en el dispensar del Dios Triuno para alcanzar al hombre! Dios hizo sobreabundar para con nosotros toda sabiduría e inteligencia, dándonos a conocer el misterio de Su voluntad, según su beneplácito, en Cristo; también reunió todas las cosas en Él, del cielo y de la tierra, haciéndonos Su herencia para cumplir Su propósito (vs. 8-12). Finalmente, el Espíritu es las arras de nuestra herencia.
En el Señor obtuvimos y además podemos recibir toda bendición espiritual. Pero eso sólo es posible debido a la verdad del evangelio, que se refiere a la obra que Dios hizo para alcanzar al hombre. Dios mismo se hizo hombre en la persona de Jesús. Por amor a nosotros, el Hijo unigénito del Padre decidió descender hasta la humanidad, despojarse de Su gloria y, como Hombre, se humilló hasta lo sumo, murió en la cruz y derramó Su sangre preciosa para salvarnos (Fil 2:5-8). Necesitamos creer y recibir la verdad del evangelio.
Además, tenemos la obra del Espíritu: “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria” (Ef 1:13-14). El Espíritu, además de sellarnos, nos viene a “inspeccionar” y “estampar”, a fin de confirmar si tenemos un vivir que corresponde al de un hijo de Dios. Él observa nuestras acciones constantemente. Dependiendo de nuestro andar, el Espíritu Santo puede aprobar o reprobar nuestra posición y conducta.
La bendición del Espíritu está relacionada con las “preciosas y grandísimas promesas” citadas en la Segunda Epístola de Pedro (1:4). También en Gálatas 3:14 leemos: “Para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu”. La bendición es el Espíritu prometido, en el cual tenemos la realidad de las preciosas y grandísimas promesas. Así, hoy podemos, en el Espíritu, disfrutar del Dios Triuno con todas Sus riquezas. ¡Alabado sea el Señor!
Punto Clave:
Ser sellado con el Espíritu de la promesa.
Pregunta:
¿Qué trae el Espíritu a nosotros?

¡JESUS ES EL SEÑOR!

hgo1939
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