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¿Qué dice la Biblia acerca del sufrimiento?"

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¿Qué dice la Biblia acerca del sufrimiento?"

Mensaje por ricardo perales el Lun Oct 03, 2016 9:00 pm

Pregunta: "¿Qué dice la Biblia acerca del sufrimiento?"

Respuesta: 
De todos los desafíos lanzados al cristianismo en los tiempos modernos, tal vez el más difícil de explicar es el problema del sufrimiento. ¿Cómo puede un Dios amoroso permitir que continúe el sufrimiento en el mundo que Él creó? Para aquellos que han soportado un gran sufrimiento en ellos mismos, ésta no es una pregunta filosófica, sino una profundamente personal y emocional. ¿Cómo responde la Biblia a este problema? ¿Nos da la Biblia algunos ejemplos de sufrimiento y algunas indicaciones de cómo tratar con él?

La Biblia es sorprendentemente realista cuando se trata del problema de soportar el sufrimiento. Por una razón, la Biblia dedica un libro entero para tratar este problema. Este libro es acerca de un hombre llamado Job. Comienza con una escena en el cielo, que proporciona al lector la información de fondo para el sufrimiento de Job. Él sufre porque Dios contendió con Satanás. Hasta donde sabemos, Job nunca se enteró de esto, y ninguno de sus amigos. Por tanto, no es sorprendente que todos ellos lucharan para explicar los sufrimientos de Job desde la perspectiva de su ignorancia, hasta que finalmente Job descansa solamente en la fidelidad de Dios y la esperanza de su redención. Ni Job ni sus amigos entendieron en su tiempo, las razones para su sufrimiento. De hecho, cuando Job finalmente es confrontado por el Señor, Job se queda callado. La silenciosa respuesta de Job de ninguna manera trivializa el intenso dolor y la pérdida que tan pacientemente había soportado. Más bien, subraya la importancia de confiar en los propósitos de Dios en medio del sufrimiento, aún cuando no sepamos cuáles sean éstos. El sufrimiento, como todas las demás experiencias humanas, está dirigido por la sabia soberanía de Dios. Al final, aprendemos que tal vez nunca sepamos la razón específica para nuestro sufrimiento, pero debemos confiar en nuestro Dios soberano. Esa es la verdadera respuesta al sufrimiento.

Otro ejemplo del sufrimiento en la Biblia, es la historia de José en el libro de Génesis. José fue vendido a esclavitud por sus propios hermanos. En Egipto, él fue culpado con falsos cargos y echado en prisión. Como resultado del sufrimiento y perseverancia de José, por la gracia y el poder de Dios, José es luego promovido a gobernador de Egipto, el segundo en importancia después del mismo Faraón. Él se encuentra entonces en la posición de proveer a las naciones del mundo durante un tiempo de hambruna, incluyendo a su propia familia y hermanos que lo habían vendido como esclavo. El mensaje de la historia es resumido en el discurso de José a sus hermanos en [url=http://biblia.com/bible/nvi/G%C3%A9n 50.20-21?culture=es]Génesis 50:20-21[/url], "Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo. Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré a vosotros y a vuestros hijos." 

[url=http://biblia.com/bible/nvi/Rom 8.28?culture=es]Romanos 8:28[/url] contiene algunas palabras de consuelo para aquellos que soportan tribulaciones y sufrimiento: "Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados." En su providencia, Dios orquesta cada evento en nuestras vidas – aún el sufrimiento, la tentación y el pecado – para llevar a cabo nuestro beneficio tanto temporal como eterno. 

El salmista David soportó mucho sufrimiento en su tiempo, y éste se refleja en muchos de sus poemas reunidos en el libro de Salmos. En el [url=http://biblia.com/bible/nvi/Sal 22?culture=es]Salmo 22[/url], escuchamos la angustia de David: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor? Dios mío, clamo de día, y no respondes; y de noche, y no hay para mí reposo. Pero tú eres santo, Tú que habitas entre las alabanzas de Israel. En ti esperaron nuestros padres; esperaron, y tú los libraste. Clamaron a ti, y fueron librados; Confiaron en ti, y no fueron avergonzados. Mas yo soy gusano, y no hombre; oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo. Todos los que me ven me escarnecen; estiran la boca, menean la cabeza, diciendo: Se encomendó a Jehová; líbrele él; Sálvele, puesto que en él se complacía."

Permanece siendo un misterio para David, el por qué Dios no interviene y termina su dolor y sufrimiento. Él ve a Dios entronado como El Santo, la alabanza de Israel. Dios vive en el cielo donde todo es bueno, donde no hay lloro ni temor, ni hambre ni odio. ¿Qué sabe Dios de todo lo que soportan los humanos? David sigue quejándose que "Porque perros me han rodeado; me ha cercado cuadrilla de malignos; horadaron mis manos y mis pies. Contar puedo todos mis huesos; entre tanto, ellos me miran y me observan. Repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes."

¿Alguna vez le respondió Dios a David? Sí, muchos siglos después, David recibió su respuesta. Casi un milenio después, un descendiente de David llamado Jesús, fue muerto en una colina llamada el Calvario. En la cruz, Jesús soportó el sufrimiento y la vergüenza de su antepasado. Las manos y pies de Cristo fueron perforados. Las vestiduras de Cristo fueron divididas entre sus enemigos. Cristo soportó las miradas y las burlas. De hecho, Cristo pronunció las palabras con las cuales David abre este Salmo: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" Identificándose así con el sufrimiento de David. 

Cristo, el eterno Hijo de Dios en quien mora la plenitud de la divinidad de Dios, ha vivido en la tierra como un ser humano y ha soportado el hambre, la sed, la tentación, la vergüenza, la persecución, la desnudez, la aflicción, la traición, la burla, la injusticia y la muerte. Por tanto, Él está en posición de cumplir el anhelo de Job: "No hay entre nosotros árbitro que ponga su mano sobre nosotros dos. Quite sobre de mí su vara y su terror no me espante. Entonces hablaré, y no le temeré; porque en este estado no estoy en mí." ([url=http://biblia.com/bible/nvi/Job 9.33-35?culture=es]Job 9:33-35[/url]). 

El teísmo cristiano es, de hecho, la única cosmovisión que puede darle un sentido consistente al problema del mal y del sufrimiento. Los cristianos sirven a un Dios que ha vivido en esta tierra y que ha sufrido el trauma, la tentación, la pérdida, la tortura, el hambre, la sed, la persecución e incluso su ejecución. La cruz de Cristo puede ser considerada como la última manifestación de la justicia de Dios. Cuando nos preguntamos, ¿qué tanto le importa a Dios el problema de la maldad y el sufrimiento? el cristiano puede señalar la cruz y decir, "Tanto así." Cristo experimentó aún el rechazo de Dios, diciendo, "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" Él experimentó el mismo sufrimiento que mucha gente vive hoy en día, sintiéndose aislados del amor y el favor de Dios.


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Re: ¿Qué dice la Biblia acerca del sufrimiento?"

Mensaje por ricardo perales el Mar Oct 04, 2016 1:42 am

Cuál es el sentido del sufrimiento cristiano?
¿Cuál es el sentido del sufrimiento cristiano?

[ltr]La cruz será el camino para la resurrección. ¿Vale la pena sufrir? ¿Qué sentido tiene?


Por: Gustavo Daniel D´Apice | Fuente: Gustavo Daniel D´Apice 



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[/ltr]
¿Cuál es el valor del sufrimiento cristiano?


Los sentidos del sufrimiento. Y... ¿se puede ser feliz sufriendo?

La enfermedad, el sufrimiento y el dolor, son un gran problema para los hombres y mujeres de todos los tiempos. Parecen innatos al ser humano. Lo acompañan durante toda su vida. Y denotan su impotencia, límite, finitud; y presagian su destino final: La muerte.

En él producen sentimientos de angustia y tristeza, de depresión, de rebeldía, sino contra Dios, con quienes los atienden y son responsables de su salud.

En la Antigua Alianza, adquiere características de lamento, acompañado por el pedido de curación a Dios, y un movimiento hacia la conversión y el pedido de perdón y reconciliación, pues con facilidad se vincula la enfermedad y el dolor a alguna falta cometida. De allí la tan mentada pregunta: “-¿Por qué?”.

Y si la enfermedad y el dolor se vinculan al pecado y al mal, la vida y la salud total se las relaciona con la fidelidad a Dios y a sus mandamientos.

Por ello, cuando se habla escatológicamente, con un sentido final, y esto resalta en los Apocalipsis, se pone de manifiesto que allí “no habrá llanto ni dolor”, se perdonarán las faltas y serán destruidas la enfermedad, la muerte y el dolor.

Pero también, para los que los saben descubrir, producen frutos y efectos positivos.

Antes que nada. Tendríamos que decir que el sufrimiento es el padecimiento subjetivo (personal) de algún mal.

El mal.

El mal no tiene consistencia metafísica: “No es”. 

Podemos definirlo como la carencia de un bien que debería estar y no está: Por ejemplo, la enfermedad es un mal en cuanto que carencia de la salud que debería acompañarnos y no lo hace.
La mutilación de alguno de nuestros miembros es un mal, pues correspondería a la naturaleza humana el tener la plenitud de sus miembros.

Pero no es un mal que a un hombre o a una mujer le falten alas, porque eso no es un bien correspondiente a su naturaleza. Sí sería un mal para el águila el no tenerlas, o que le falte alguna, pues en ella sí es un bien que debería estar.

Veamos ahora los sentidos del sufrimiento, las respuestas que se pueden dar ante él (si las hay), la parte positiva que algunos logran entrever.

Sentidos del sufrimiento.

¿Trasgresión?

Un sentido también innato en el ser humano es el del castigo o pena por una transgresión o pecado. Como decíamos antes, queda patentado en la pregunta:-“-¿Por qué?”. O: “-¿Por qué a mí?”. O: “-¿Qué hice?”. O la apelación a la justicia o injusticia de Dios.

¿Prueba?

Otro sentido es el de la prueba. Es el caso de Job, cuyo libro es fácil y hermoso de leer, como una narración pedagógica del Antiguo Testamento. Enseña sobre el sentido del dolor.

Antigua y ancestralmente, y metido como en el inconsciente colectivo de la humanidad, la enfermedad y el dolor estaban vinculadas a la transgresión, a la culpa y a la pena correspondiente a esa trasgresión.

En el libro de Job, como vemos en los capítulos 1 y 2, Satanás se aparece entre los ángeles a Dios, para decirle que Job le es fiel porque le da los mejores bienes, y porque tiene la mejor mujer y los mejores hijos de todo Israel.

Para probar la fidelidad de Job, Dios permite que Satanás le quite primero todos los bienes, y luego a todos sus hijos. 

Job permanece fiel a Dios, a lo que Satanás responde: “-Piel por piel”. Dios permite que se apodere de Job una úlcera maligna, pero resguarda su vida.

Era tan lamentable el estado de Job, que se sienta sobre la basura y con un pedazo de teja se rascaba la espalda. La esposa lo increpa diciéndole: “-Maldecí a tu Dios y morite”, a lo que Job responde célebremente: “-Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré a él. El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó, ¡bendito sea el nombre del Señor!”.

Y en todo esto no pecó Job.

Los amigos tratan de convencerlo de que los males que lo aquejan son efecto de alguna falta, pero Job proclama constantemente su inocencia.

Finalmente interviene Dios, asegurando la inocencia de Job, pero enseñándole al que le pedía cuentas de su actuación, que no es quién para pedirle razones, y que el portarse bien no significa que todo le va a ir bien. Sino sería algo interesado. Hay que amar por amar, no para que a uno le vaya bien en todo... (Nosotros tenemos el ejemplo de Jesús, que nos dejó un camino para seguir).

Como en los mejor cuentos, Job vuelve a tener una innumerable cantidad de bienes, y los mejores hijos e hijas de Israel.

Fue un sentido de prueba a la fidelidad de Job, y sin duda que recibió también una enseñanza.

¿Pedagogía de Dios?

Este sentido educativo o pedagógico del sufrimiento, se manifiesta en la maduración de la persona. Por supuesto, un ejemplo lo tenemos en el Señor Jesús, que desde la cruz perdona a sus torturadores.

Ejemplo probado de madurez espiritual es la compasión, la misericordia y el perdón, principalmente con aquellos que nos hacen sufrir, y nada más cerca de la inmadurez en el Espíritu, es la queja constante e insolente, para con Dios y para con los demás.

Sentido redentor.

Por último, tenemos que considerar su sentido redentor, de salvación.

Ayuda a la propia redención y salvación y, completada ésta, ayuda a redimir a los demás.

Como decía San Pablo: “-Completo en mi cuerpo lo que falta a los padecimientos de Cristo, a favor de su Cuerpo, que es la Iglesia”.

No es que a la pasión de Jesús le falte algo, pero ha dejado un lugar para que incorporemos a ella nuestros propios sufrimientos, haciéndolos valiosos y con sentido.

Eso sí, como el de Jesús, nuestro sufrimiento debe ser “amoroso”.

La alegría de padecer.

Por último, tenemos la enseñanza de San Pablo: Él “se alegra” en los sufrimientos.

Parte de la experiencia del Resucitado que se le manifiesta en el camino a Damasco, y desde la gloria de la cruz se alegra de padecer por Jesús en favor de sus hermanos.

Es más, manifiesta que está “crucificado” con Cristo. Vive él, pero en realidad, no es él, sino que Cristo vive en él.

¿Se puede ser feliz así?

Podemos concluir que el sufrimiento, para el cristiano maduro, es como un regalo de Dios, que no solamente lo une a Él, sino a sus hermanos, a los que ayuda a redimir.

Terminemos con una frase de Teresita del Niño Jesús, la cual decía que le era “imposible sufrir”, y que deseaba estar apartada de Cristo (“en el infierno”, máximo sufrimiento posible), para que alguien Lo ame desde allí.

No podemos negar la felicidad de Jesús en el cumplimiento de la Voluntad del Padre, aún en el sufrimiento, el dolor y la muerte.

San Pablo se alegra de padecer por Jesús y los hermanos.

Teresita ama tanto que ya le es “imposible sufrir”.

Sí, aún en medio de los sufrimientos, el dolor y la muerte que nos rodea y nos invade, podemos ser felices en Jesús Resucitado, participando de su gloria y de su poder amoroso-redentor.


Gustavo Daniel D´Apice 
Profesor de Teología

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