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ALIMENTO DIARIO SEMANA 14 DIA LUNES

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ALIMENTO DIARIO SEMANA 14 DIA LUNES

Mensaje por hgo1939 el Lun Ago 08, 2016 4:33 am

Pastorear El Rebaño De Dios
Semana 14 - Pastorear El Rebaño De Dios
[size=36]Lunes[/size]
Leer con oración:
Ex 3:1-4; Mt 14:13-21; 15:32-38; Jn 15:2-5; 2 Co 3:5; Gá 5:16
 
“No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé”(Jn 15:16)
Fuimos Escogidos Para Fructificar
Durante el año 2016, el Señor nos dio el desafío de motivar, de estimular a cada miembro del Cuerpo de Cristo a ser una rama fructífera, y que su fruto permanezca para la gloria de Dios Padre, por medio de la predicación del evangelio y el apacentamiento.
Tomando en cuenta esto, comenzamos a pensar nuevamente en el objetivo de las reuniones pequeñas que tenemos. Durante años hemos practicado rigurosamente el Grupo Familiar de Cuidado Mutuo (GFCM) y tal vez, inconscientemente, nos hemos aferrado a la idea de cuidar sólo a las mismas personas. Como resultado de esa consideración y con el fin de alcanzar nuestro objetivo, ahora lo llamaremos Grupo Familiar de Multiplicación (GFM), para que no sólo haya cuidado mutuo entre los mismos hermanos, sino que, además, se puedan alcanzar, regularmente, a personas nuevas, para que sean integradas a la vida normal de la iglesia.
Quizá piense que no pueda alcanzar esa meta, pero necesitamos recordar que ser un miembro fructífero no depende exclusivamente de nuestra capacidad. Al usar el ejemplo de Moisés, en el libro del Éxodo, vemos que, mientras él apacentaba el rebaño de su suegro, “se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía” (3:1-2). Si lo aplicamos a nuestra experiencia, la zarza es lo que nosotros tenemos, representa nuestra capacidad, y el fuego es lo que Dios usa a través de la zarza para manifestar Su poder y hacer Su obra. No importa si tiene poca zarza, aun así Dios puede usarlo. Entonces, el meollo del asunto está en depender del Señor, en permanecer en Él, en andar y vivir en el espíritu (Jn 15:2-5; Gá 5:16).
Otro principio importante a considerar es el de entregar lo que tenemos en las manos del Señor: muchos cristianos tienen miedo de llevar la Palabra de Dios a las personas y permiten que éstas se aparten vacías. Sin embargo, en el Evangelio de Mateo, Jesús nos enseñó una lección cuando alimentó a la multitud (14:13-15). Sus discípulos estaban preocupados, ya anochecía y se encontraban en el desierto sin tener qué comer ni dónde comprar alimento. Entonces le pidieron a Jesús que despidiera a la multitud que los seguía. Pero Jesús les dijo: “No tienen necesidad de irse; dadles vosotros de comer” (v. 16). Entonces ellos respondieron: “No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces. Él les dijo: Traédmelos acá. [...] y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dio los panes a los discípulos, y los discípulos a la multitud. Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, doce cestas llenas” (vs. 17-20).
Al aplicar este principio a la práctica del GFM, si usted está en un barrio, zona o sector sin grupo familiar cercano, preséntele al Señor lo que tiene. No diga que no tiene nada. Ya tiene una casa, tiene vecinos, amigos. Puede invitarlos a su casa para hablarles la palabra de Dios y orar por ellos. Una vez que ellos vengan, puede proponerles que se reúnan semanalmente para leer la Biblia o algún libro espiritual y, al final, orar los unos por los otros.
En Mateo 15, en la segunda multiplicación de los panes, nuevamente los discípulos no tenían comida para darle a tanta gente, sólo siete panes y algunos pececillos. Eso no era suficiente ni para siete personas, pero Jesús satisfizo a cuatro mil hombres, además de las mujeres y los niños (vs. 32-38). Por eso, confiemos en el Espíritu, pues esa obra es de Dios. No vale de nada hacer algo usando sólo nuestra capacidad natural (2 Co 3:5). Ciertamente, por la mucha oración, dependencia del Señor y diligencia, el Espíritu producirá frutos para glorificar a Dios y seremos prósperos en cuanto a la multiplicación de los grupos familiares.
Este es el principio: poner en las manos del Señor lo que tiene, aunque parezca poco. Usted sólo necesita de “unos pocos panes y algunos pececillos”. ¡Revitalicemos nuestro grupo familiar! Pongámonos de rodillas, con mucha oración y ruego; dependamos del Señor e invitemos a las personas. De esta manera, habrá multiplicación y nos regocijaremos con los frutos.
Punto Clave: Alimentar a las personas con lo que tenemos.
Pregunta: ¿Cómo podemos multiplicar el grupo familiar?
La Iglesia en Armenia

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hgo1939
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