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Sé diligente en todos los medios públicos de la gracia. (4)

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Sé diligente en todos los medios públicos de la gracia. (4)

Mensaje por hgo1939 el Lun Jun 27, 2016 12:18 am

Sé diligente en todos los medios públicos de la gracia. (4)
Sé regular en ir a la casa de Dios todas las veces que ésta esté abierta para la oración y la predicación, y esté en tu poder el asistir. Sé regular en guardar santo el día del Señor, y determina que de ahora en adelante el día del Señor le será dado siempre a su legítimo Dueño. 
No quisiera dejar una falsa impresión en vuestras mentes. No vayan por ahí y digan que yo les dije que cumplir con la iglesia hace el todo de la religión. Yo no he dicho tal cosa. No tengo ningún deseo de verlos creciendo como formalistas y fariseos. Si tú piensas que el mero hecho de llevar tu cuerpo a cierta casa, a cierta hora, y en cierto día de la semana, te hará un Cristiano, y te preparará para encontrarte con Dios, te digo de plano que estás miserablemente engañado. Todos los servicios que no sean servicios de corazón son vanos e inútiles. Son verdaderos adoradores únicamente aquellos que "adoran al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren" (Juan 4:23). 
Pero los medios de la gracia no deben ser despreciados por el hecho de que no son salvadores. El oro no es alimento, --tú no puedes comerlo,-- pero tú no dirías por eso que es inútil y lo botarías. El bienestar eterno de tu alma ciertamente no depende de los medios de la gracia, pero no es menos cierto que sin ellos, por regla general, tu alma no tendrá bienestar. Dios podría llevarse al cielo en un carro de fuego a todos los que son salvos, como hizo con Elías, pero no lo hace. El podría enseñarles a todos ellos por medio de visiones, y sueños e intervenciones milagrosas, sin requerirles el leer o pensar por ellos mismos, pero no lo hace. ¿Y por qué no? Porque El es un Dios que obra a través de medios, y es Su ley y Su voluntad que en todos los tratos del hombre con El los medios sean usados. Nadie sino un tonto o fanático pensaría en construir una casa sin escaleras y andamios, y así mismo ningún hombre sabio despreciaría los medios. 
Me detengo más en este punto, porque Satanás tratará arduamente de llenar tu mente con argumentos en contra de los medios de la gracia. El atraerá tu atención al número de personas que los usan y no son mejores por usarlos. "Mira allí", susurrará a tus oídos, "¿no observas que aquellos que asisten a la iglesia no son mejores que aquellos que permanecen alejados?" Pero no permitas que esto te persuada. Nunca es bueno argumentar contra una cosa porque esta sea usada inadecuadamente. No se puede concluir que los medios de la gracia no hacen bien por el hecho de que muchos asisten a ellos y no reciben ningún bien de ellos. La medicina no debe ser despreciada porque muchos la toman y no recobran su salud. Ningún hombre pensaría en dejar de comer y beber porque otros escogen comer y beber inadecuadamente, y de esta manera enferman. El valor de los medios de la gracia, como otras cosas, depende, en gran medida, de la manera y el espíritu en que los usamos. 
También me detengo en este punto por causa de la fuerte ansiedad que siento de que todo joven oiga regularmente la predicación del evangelio de Cristo. No puedo decirte cuan importante yo pienso que esto es. Por la bendición de Dios, el ministerio del evangelio puede ser el medio para la conversión de tu alma, --de guiarte a un conocimiento salvador de Cristo,-- de hacerte un hijo de Dios de hecho y en verdad. Esto, de hecho, sería motivo para un agradecimiento eterno. Esto sería un evento sobre el cual los ángeles se regocijarían. Pero aun si este no fuera el caso, hay un poder restrictivo y una influencia en el ministerio del evangelio, bajo la cual yo deseo encarecidamente que todo joven sea traído. Hay miles a quienes esto mantiene alejados de la maldad, aunque todavía no los ha hecho volverse a Dios; --los ha hecho mucho mejores miembros de la sociedad, aunque todavía no los ha hecho verdaderos cristianos. Hay una cierta clase de poder misterioso en la fiel predicación del evangelio, que le habla imperceptiblemente a multitudes que lo escuchan sin haberlo recibido todavía en sus corazones. El oír el pecado ser condenado y la santidad aplaudida, el oír a Cristo ser exaltado y las obras del diablo ser denunciadas, --el oír el reino de los cielos y su bienaventuranza ser descritos, y el mundo y su vanidad ser expuestos; el oír esto semana tras semana, domingo tras domingo, rara vez no produce un buen efecto en el alma. Hace que sea todavía más difícil después de esto, el correr hacia cualquier exceso de desenfreno y disolución. Actúa como un chequeo saludable sobre el corazón de un hombre. Esta, yo pienso, es una manera en que es cumplida aquella promesa: "Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mi vacía" (Is 55:11). Hay mucha verdad en aquel fuerte dicho de Whitefield, "el evangelio libra a muchos de la cárcel y la horca, si no los libra del infierno." 
Permítanme en este momento nombrar otro punto que está íntimamente conectado con este tema. Nunca permitas que nada te tiente a ser un violador del Día de Reposo. Llamo tu atención con énfasis en esto. Toma conciencia de dar todo el Día de Reposo a Dios. Un espíritu de desatender y menospreciar este santo día está creciendo entre nosotros con pasmosa rapidez, y no menos entre los jóvenes. Los viajes, las excursiones y recreaciones en el día domingo, se están haciendo cada año más comunes de lo que eran antes, y están haciendo un daño infinito a las almas. 
Jóvenes, sean celosos en este punto. Sea que vivan en la ciudad o en el campo, tomen una línea decidida, resuelvan no profanar el día de reposo. No permitas que el plausible argumento de "una relajación necesaria para tu cuerpo," --no permitas que el ejemplo de todos los que están alrededor de tí, --no permitas que la invitación de compañeros con quienes puedes ser influenciado, --no permitas que ninguna de estas cosas te muevan a apartarte de esta regla firme, que el día de Dios debe ser dado a Dios. 
Una vez que dejes de tener cuidado por el día de reposo, terminarás dejando de tener cuidado por tu alma. Los pasos que dirigen a esta conclusión son fáciles y regulares. Comienza con no honrar el día de Dios, y muy pronto no honrarás la casa de Dios; cesa de honrar la casa de Dios, y muy pronto cesarás de honrar el libro de Dios; cesa de honrar el libro de Dios, y de aquí a poco no le darás a Dios ninguna honra en lo absoluto. Deja que un hombre ponga el fundamento de no Día de Reposo, y nunca me sorprenderé si termina con la piedra angular de no Dios. Es un dicho notable del juez Hale, "De todas las personas que fueron convictos de pena capital mientras estuvo en el tribunal, encontró que solamente unos pocos no confesaron, bajo investigación, que comenzaron su carrera de maldad con un descuido del Día de Reposo." 
Jóvenes, puede que ustedes estén en medio de compañeros que olvidan la honra del día del Señor; pero resuelvan, con la ayuda de Dios, que ustedes siempre recordarán guardarlo santo. Hónralo con la asistencia a algún lugar donde el evangelio es predicado. Colócate bajo un ministerio que sea fiel, y una vez establecido, nunca permitas que tu asiento en la iglesia esté vacío. Créeme, tú encontrarás una bendición especial siguiéndote: "Si retrajeres del día de reposo tu pie de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares santo, delicia, glorioso de Jehová; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, entonces te deleitarás en Jehová; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra" (Is 58:13,14). Y una cosa es muy cierta, tus pensamientos en cuanto al Día de Reposo serán siempre una prueba y un criterio para evaluar si estás preparado para ir al cielo. Los días de reposo son un sabor anticipado y un pedazo del cielo. El hombre que los encuentra una carga y no un privilegio, puede estar seguro de que su corazón permanece en la necesidad de un poderoso cambio. 
J. C. RYLE
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