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DIA MIERCOLES

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DIA MIERCOLES

Mensaje por hgo1939 el Miér Ago 03, 2016 3:21 am

[size=36]Miércoles[/size]
Leer con oración:
Éx 19:8; 2 Co 1:9; 3:5-8; Gá 1:23; 3:1-3, 14; 5:16, 25; He 11:6
 
“Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios. Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”(Gá 2:19-20)
La Economía De Dios En Gálatas
La idea central de los escritos de Pablo tiene cuatro libros claves: Gálatas, Efesios, Filipenses y Colosenses, que pueden ser considerados el corazón de los escritos de Pablo o incluso el corazón de la Biblia.
Entre los 14 libros escritos por Pablo, cuatro están estrechamente relacionados y se complementan uno con el otro. El libro de Gálatas nos presenta un panorama general de la economía divina. En sus textos también vemos que fuimos crucificados con Cristo y que Él vive en nosotros (Gá 2:19-20).
En el capítulo 3 de Gálatas, se nos muestra que Cristo, como el Espíritu, se convirtió en la bendición de Abraham que llegó a nosotros (v. 14). Además, el libro de Gálatas nos muestra que no sólo debemos comenzar por el Espíritu, sino también vivir y andar en Él, a fin de que cumplamos la voluntad de Dios (3:3; 5:16, 25).
Cuando Pablo habló a los gálatas, los reprendió diciendo: “¡Oh gálatas insensatos! ¿Quién os fascinó [hechizó, según el original griego] para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado? Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?” (Gá 3:1-3). Pablo no entendía cómo ellos pasaron tan rápidamente a otro evangelio, después de haber recibido el Espíritu, la promesa de Dios a Abraham, por medio de la predicación de la fe y no por las obras de la ley (1:23).
Cuando los israelitas salieron de Egipto, Dios llamó a Moisés al monte Sinaí para ordenarle que hablara ciertas palabras al pueblo de Israel que, por no conocer cuán terrible era su vida del alma, dijo a una voz a Moisés: “Todo lo que Jehová ha dicho, haremos” (Ex 19:8). Así que Dios les dio los Diez Mandamientos. Era como si Dios les dijera: “¿Ustedes pueden guardar todo eso por sí mismos?”. Finalmente, nadie fue capaz de cumplir la ley. Vemos que la obra de Dios es hecha por la fe, pues sin fe es imposible agradarle (He 11:6).
En nosotros mismos, tenemos que tener “sentencia de muerte”, para no confiar en nosotros mismos, sino en el Dios que resucita a los muertos, porque no somos capaces de pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios, cuya gloria es permanente (2 Co 1:9; 3:5-8). ¡Alabado sea el Señor!
Punto Clave: Comenzar por el Espíritu.
Pregunta: ¿Cómo debemos hacer la obra de Dios?
La iglesia en Armenia
¡Jesus es el Señor!

hgo1939
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