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El que come de mi carne y bebe de mi sangre.

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Re: El que come de mi carne y bebe de mi sangre.

Mensaje por apologeta el Jue Sep 19, 2013 7:29 pm

@Janek escribió:
@apologeta escribió:Algunos piensan que el adverbio "verdadero" quiere decir literal y, por lo tanto, verdadera carne y verdadera sangre significa carne y sangre literal, pero no es verdad. Las parábolas y otras expresiones simbólicas de Jesús son verdaderas porque contienen la verdad. Jesús no empleaba figuras ni parábolas falsas. Además, ¿por qué insistir en hacer literal sólo esta expresión de Cristo e ignorar a las otras? ¿Por qué no arreglar todas sus expresiones para que las demás sean literales? Si Jesús es comida verdadera (física), debe también ser una luz física porque dijo, "Yo soy la luz del mundo" (8:12). ¿Es Jesús la luz verdadera o no? Si Jesús es comida verdadera (física), debe también ser un camino físico ya que dijo, "Yo soy el camino, la verdad y la vida" (14:6). ¿Es Jesús un camino verdadero o no? Si Jesús es comida verdadera (física), debe también ser una puerta verdadera (física) porque dijo "Yo soy la puerta de las ovejas"? (10:7). ¿Es Jesús una puerta verdadera o no? Si Jesús es comida verdadera (física), debe también tener una agua verdadera (físico) para beber porque dijo, "mas el que bebiere del agua que yo daré" (4:14). ¿Da Jesús el agua verdadero o no? Cuando Jesús dijo, "Si alguno tiene sed, venga a mí y beba" (7:37) ¿era agua verdadero o una mentira? Todas estas expresiones son verdades figuradas. ¿Por qué el pan del cielo, llevado al extremo de carne y sangre para despistar aquellos judíos incrédulos, tiene que ser diferente? ¿Tiene Jesús que ser pan físico porque dijo "Mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo" (6:32). Si el verdadero pan es la hostia de la misa, ¿quién nos explica dónde está el agua de la vida, la luz del mundo, el camino y la puerta de las ovejas para físicamente hacer uso de estas cosas? Si uno es literal, también los demás lo son. Es curioso que San Agustín (354-430 d.C.) citó a Juan 6:53 - "Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros". Luego comentó, "Este versículo parece obligar un crimen o un vicio. Por lo tanto, es figurativo" (F.F. Bruce, The Hard Sayings of Jesus, pág. 21). Su regla para distinguir entre lo figurado y lo literal todavía vale porque Dios no nos manda a hacer cosas ilegales o escandalosas.
Para mí la palabra 'verdadero(a)' no me hace entender que está hablando de su carne en sentido material. Él está hablando de un pan bajado del cielo, o sea, de una carne celestial y de una sangre celestial. Ya lo dice él mismo, que no es como el pan que comieron vuestros antepasados y murieron. Ese pan que comieron nuestros antepasados es un pan material, y no hay que entender las palabras de Jesús en sentido carnal. Fíjate bien que ni siquiera hablo de un sentido literal, porque tampoco es así, sino de un sentido espiritual. Jesús siempre se nos adelanta y va más allá de nuestras expectativas. Él no está hablando de que hay que cogerlo, ponerlo en una mesa e ir tirando de él con un cuchillo y un tenedor, ni metiéndole agujas con jeringuillas para extraerle la sangre para beberla. Eso sí sería canibalismo y vampirismo puro y duro, porque sería entenderlo de manera literal, o sea, carnal. Entenderlo en sentido simbólico también es entenderlo de manera carnal, aunque no sea literal, porque es tratar de acomodar las palabras de Jesús a nuestro sentido común: "si Dios ha prohibido comer carne humana y beber todo tipo de sangre, ¿cómo ahora nos va a decir que la vida eterna está en comer carne humana y beber sangre? No, esto tiene que ser simbólico." Éste proceso de razonamiento es puramente humano porque se está buscando una lógica humana basada en el sentido común. Pero Jesús no estaba hablando ni literalmente ni simbólicamente, o sea, que no estaba hablando en un sentido carnal y humano, sino en un sentido espiritual, celestial, elevado, que sólo se entiende por medio de la fe. Por eso es que Jesús dice que quien se acerca a Él y cree en él nunca tendrá más hambre ni más sed. Y sabemos que esta hambre y esta sed no son las corporales, entendidas en un sentido carnal y humano, sino en un sentido espiritual, porque el alma también siente hambre y sed, porque estas hambre y sed son reales, verdaderas, y no simbólicas ni físicas sino espirituales. Por eso Jesús no estaba hablando ni literal ni simbólicamente sino en un sentido espiritual. Ése es el sentido también de la Eucaristía, Jesús se hace presente real y verdaderamente en la Eucaristía pero no en un sentido carnal y humano sino en un sentido espiritual y divino, que no entiende de literalidades ni de símbolos, sólo de la veracidad de su presencia y de sus palabras.
Si nos resulta escandaloso que algunos crean que Jesús está en la Eucaristía y que comen y beben su sangre, es sólo porque lo estamos entendiendo como Él mismo enseñó en ese texto que no lo debíamos entender, porque la Eucaristía no es un pan como el que comieron los antiguos en el desierto y murieron, no, ése era un pan material. La Eucaristía es un pan celestial, bajado del cielo, que mantiene los accidentes del pan y el vino para que lo podamos ver y comer, porque nosotros todavía estamos en este cuerpo mortal y material, pero el pan que comemos, la sustancia de ese pan no es material sino espiritual porque es el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo glorificado.
De ser asi entonces Jesus dijo yo soy la puerta,se conbirtio en puerta??
Yo soy la luz pues se convertia en energia para ser luz???:cherry: 

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Re: El que come de mi carne y bebe de mi sangre.

Mensaje por Turokam el Jue Sep 19, 2013 7:37 pm

Bendiciones y paz para todos.
No se si llorar o reir.....
Pero bueno como esta escrito:

1Ti 4:1 Pero el Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos apostatarán de la fe, prestando atención a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios,
1Ti 4:2 mediante la hipocresía de mentirosos que tienen cauterizada la conciencia;
1Ti 4:3 prohibiendo casarse y mandando abstenerse de alimentos que Dios ha creado para que con acción de gracias participen de ellos los que creen y que han conocido la verdad.

2Ti 3:1 Pero debes saber esto: que en los últimos días vendrán tiempos difíciles.
2Ti 3:2 Porque los hombres serán amadores de sí mismos, avaros, jactanciosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, irreverentes,
2Ti 3:3 sin amor, implacables, calumniadores, desenfrenados, salvajes, aborrecedores de lo bueno,
2Ti 3:4 traidores, impetuosos, envanecidos, amadores de los placeres en vez de amadores de Dios;
2Ti 3:5 teniendo apariencia de piedad, pero habiendo negado su poder; a los tales evita.

Amado Janek y el amado varyvar, han tenido la oportunidad de exponer esta herejia o dogma catolico, y se han exaltado entre ustedes mismos teniendo, creo yo, una epifania (que yo llamaria delirio).
Es una heregia por varias razones, escriturales:
El sacrificio de Cristo es irrepetible, por cuanto se hizo una vez y para siempre.

He 5:1 Porque todo sumo sacerdote tomado de entre los hombres es constituido a favor de los hombres en las cosas que a Dios se refieren, para presentar ofrendas y sacrificios por los pecados;
He 5:2 y puede obrar con benignidad para con los ignorantes y extraviados, puesto que él mismo está sujeto a flaquezas;
He 5:3 y por esa causa está obligado a ofrecer sacrificios por los pecados, por sí mismo tanto como por el pueblo.
He 5:4 Y nadie toma este honor para sí mismo, sino que lo recibe cuando es llamado por Dios, así como lo fue Aarón.
He 5:5 De la misma manera, Cristo no se glorificó a sí mismo para hacerse sumo sacerdote, sino que lo glorificó el que le dijo: HIJO MIO ERES TU, YO TE HE ENGENDRADO HOY;
He 5:6 como también dice en otro pasaje: TU ERES SACERDOTE PARA SIEMPRE SEGUN EL ORDEN DE MELQUISEDEC.
He 5:7 Cristo, en los días de su carne, habiendo ofrecido oraciones y súplicas con gran clamor y lágrimas al que podía librarle de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente;
He 5:8 y aunque era Hijo, aprendió obediencia por lo que padeció;
He 5:9 y habiendo sido hecho perfecto, vino a ser fuente de eterna salvación para todos los que le obedecen,
He 5:10 siendo constituido por Dios sumo sacerdote según el orden de Melquisedec.

He 7:17 Pues de El se da testimonio: TU ERES SACERDOTE PARA SIEMPRE SEGUN EL ORDEN DE MELQUISEDEC.
He 7:18 Porque ciertamente, queda anulado el mandamiento anterior por ser débil e inútil
He 7:19 (pues la ley nada hizo perfecto), y se introduce una mejor esperanza, mediante la cual nos acercamos a Dios.
He 7:20 Y por cuanto no fue sin juramento,
He 7:21 pues en verdad ellos llegaron a ser sacerdotes sin juramento, pero El por un juramento del que le dijo: EL SEÑOR HA JURADO Y NO CAMBIARA: "TU ERES SACERDOTE PARA SIEMPRE",
He 7:22 por eso, Jesús ha venido a ser fiador de un mejor pacto.
He 7:23 Los sacerdotes anteriores eran más numerosos porque la muerte les impedía continuar,
He 7:24 pero El conserva su sacerdocio inmutable puesto que permanece para siempre.
He 7:25 Por lo cual El también es poderoso para salvar para siempre a los que por medio de El se acercan a Dios, puesto que vive perpetuamente para interceder por ellos.
He 7:26 Porque convenía que tuviéramos tal sumo sacerdote: santo, inocente, inmaculado, apartado de los pecadores y exaltado más allá de los cielos,
He 7:27 que no necesita, como aquellos sumos sacerdotes, ofrecer sacrificios diariamente, primero por sus propios pecados y después por los pecados del pueblo
; porque esto lo hizo una vez para siempre, cuando se ofreció a sí mismo.
He 7:28 Porque la ley designa como sumos sacerdotes a hombres débiles, pero la palabra del juramento, que vino después de la ley, designa al Hijo, hecho perfecto para siempre.

Como pretende la ICAR emular a travez de su sacerdote el sublime sacrificio de Cristo hecho una vez y para siempre y reducirlo a un mero ritual, y de paso decir que es el mismo sacrificio perpetuado, es una blasfemia  ordenarle al Señor y Rey de la creación, que se haga presente realmente en este rito, pues esta escrito:
1Co 15:27 Porque EL HA PUESTO TODO EN SUJECION BAJO SUS PIES. Pero cuando dice que todas las cosas le están sujetas, es evidente que se exceptúa a aquel que ha sometido a El todas las cosas.
¿Como pues esta sujeto Cristo al capricho de un ser humano y limitado a un ritual?
Usted ha tratado de explicar que es una cuestión meramente espiritual, acusandonos de ser naturalistas, cuando son ustedes los que necesidad tienen de inventar todo esto, por la falta de presencia real de Cristo en sus vidas.
Son las palabras de Cristo las que nos da el verdadero alimento pues esta escrito:
"No solo de pan vive el hombre sino de toda palabra que sale de la boca del Señor"
Dios esta en el corazón de cada cristiano, que El ha llamado en su soberania para darle salvación, no son mis méritos sino su sacrificio inmaculado y perfecto, y no es la misa la que lo trae cada vez que se realiza, sino como esta escrito:
He 9:24 Porque Cristo no entró en un lugar santo hecho por manos, una representación del verdadero, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora en la presencia de Dios por nosotros,
He 9:25 y no para ofrecerse a sí mismo muchas veces, como el sumo sacerdote entra al Lugar Santísimo cada año con sangre ajena.
He 9:26 De otra manera le hubiera sido necesario sufrir muchas veces desde la fundación del mundo; pero ahora, una sola vez en la consumación de los siglos, se ha manifestado para destruir el pecado por el sacrificio de sí mismo.
He 9:27 Y así como está decretado que los hombres mueran una sola vez, y después de esto, el juicio,
He 9:28 así también Cristo, habiendo sido ofrecido una vez para llevar los pecados de muchos, aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvación de los que ansiosamente le esperan.

Ameny amen

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Re: El que come de mi carne y bebe de mi sangre.

Mensaje por apologeta el Jue Sep 19, 2013 7:48 pm

Cada vez que se comen la ostia sacrifican a Cristo lo cual es contrario a lo que dicen las escrituras.

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Re: El que come de mi carne y bebe de mi sangre.

Mensaje por Invitado el Jue Sep 19, 2013 7:52 pm

@Turokam escribió:Bendiciones y paz para todos.
No se si llorar o reir.....
Pero bueno como esta escrito:

1Ti 4:1 Pero el Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos apostatarán de la fe, prestando atención a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios,
1Ti 4:2 mediante la hipocresía de mentirosos que tienen cauterizada la conciencia;
1Ti 4:3 prohibiendo casarse y mandando abstenerse de alimentos que Dios ha creado para que con acción de gracias participen de ellos los que creen y que han conocido la verdad.

2Ti 3:1 Pero debes saber esto: que en los últimos días vendrán tiempos difíciles.
2Ti 3:2 Porque los hombres serán amadores de sí mismos, avaros, jactanciosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, irreverentes,
2Ti 3:3 sin amor, implacables, calumniadores, desenfrenados, salvajes, aborrecedores de lo bueno,
2Ti 3:4 traidores, impetuosos, envanecidos, amadores de los placeres en vez de amadores de Dios;
2Ti 3:5 teniendo apariencia de piedad, pero habiendo negado su poder; a los tales evita.

Amado Janek y el amado varyvar, han tenido la oportunidad de exponer esta herejia o dogma catolico, y se han exaltado entre ustedes mismos teniendo, creo yo, una epifania (que yo llamaria delirio).
Es una heregia por varias razones, escriturales:
El sacrificio de Cristo es irrepetible, por cuanto se hizo una vez y para siempre.

He 5:1 Porque todo sumo sacerdote tomado de entre los hombres es constituido a favor de los hombres en las cosas que a Dios se refieren, para presentar ofrendas y sacrificios por los pecados;
He 5:2 y puede obrar con benignidad para con los ignorantes y extraviados, puesto que él mismo está sujeto a flaquezas;
He 5:3 y por esa causa está obligado a ofrecer sacrificios por los pecados, por sí mismo tanto como por el pueblo.
He 5:4 Y nadie toma este honor para sí mismo, sino que lo recibe cuando es llamado por Dios, así como lo fue Aarón.
He 5:5 De la misma manera, Cristo no se glorificó a sí mismo para hacerse sumo sacerdote, sino que lo glorificó el que le dijo: HIJO MIO ERES TU, YO TE HE ENGENDRADO HOY;
He 5:6 como también dice en otro pasaje: TU ERES SACERDOTE PARA SIEMPRE SEGUN EL ORDEN DE MELQUISEDEC.
He 5:7 Cristo, en los días de su carne, habiendo ofrecido oraciones y súplicas con gran clamor y lágrimas al que podía librarle de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente;
He 5:8 y aunque era Hijo, aprendió obediencia por lo que padeció;
He 5:9 y habiendo sido hecho perfecto, vino a ser fuente de eterna salvación para todos los que le obedecen,
He 5:10 siendo constituido por Dios sumo sacerdote según el orden de Melquisedec.

He 7:17 Pues de El se da testimonio: TU ERES SACERDOTE PARA SIEMPRE SEGUN EL ORDEN DE MELQUISEDEC.
He 7:18 Porque ciertamente, queda anulado el mandamiento anterior por ser débil e inútil
He 7:19 (pues la ley nada hizo perfecto), y se introduce una mejor esperanza, mediante la cual nos acercamos a Dios.
He 7:20 Y por cuanto no fue sin juramento,
He 7:21 pues en verdad ellos llegaron a ser sacerdotes sin juramento, pero El por un juramento del que le dijo: EL SEÑOR HA JURADO Y NO CAMBIARA: "TU ERES SACERDOTE PARA SIEMPRE",
He 7:22 por eso, Jesús ha venido a ser fiador de un mejor pacto.
He 7:23 Los sacerdotes anteriores eran más numerosos porque la muerte les impedía continuar,
He 7:24 pero El conserva su sacerdocio inmutable puesto que permanece para siempre.
He 7:25 Por lo cual El también es poderoso para salvar para siempre a los que por medio de El se acercan a Dios, puesto que vive perpetuamente para interceder por ellos.
He 7:26 Porque convenía que tuviéramos tal sumo sacerdote: santo, inocente, inmaculado, apartado de los pecadores y exaltado más allá de los cielos,
He 7:27 que no necesita, como aquellos sumos sacerdotes, ofrecer sacrificios diariamente, primero por sus propios pecados y después por los pecados del pueblo
; porque esto lo hizo una vez para siempre, cuando se ofreció a sí mismo.
He 7:28 Porque la ley designa como sumos sacerdotes a hombres débiles, pero la palabra del juramento, que vino después de la ley, designa al Hijo, hecho perfecto para siempre.

Como pretende la ICAR emular a travez de su sacerdote el sublime sacrificio de Cristo hecho una vez y para siempre y reducirlo a un mero ritual, y de paso decir que es el mismo sacrificio perpetuado, es una blasfemia  ordenarle al Señor y Rey de la creación, que se haga presente realmente en este rito, pues esta escrito:
1Co 15:27 Porque EL HA PUESTO TODO EN SUJECION BAJO SUS PIES. Pero cuando dice que todas las cosas le están sujetas, es evidente que se exceptúa a aquel que ha sometido a El todas las cosas.
¿Como pues esta sujeto Cristo al capricho de un ser humano y limitado a un ritual?
Usted ha tratado de explicar que es una cuestión meramente espiritual, acusandonos de ser naturalistas, cuando son ustedes los que necesidad tienen de inventar todo esto, por la falta de presencia real de Cristo en sus vidas.
Son las palabras de Cristo las que nos da el verdadero alimento pues esta escrito:
"No solo de pan vive el hombre sino de toda palabra que sale de la boca del Señor"
Dios esta en el corazón de cada cristiano, que El ha llamado en su soberania para darle salvación, no son mis méritos sino su sacrificio inmaculado y perfecto, y no es la misa la que lo trae cada vez que se realiza, sino como esta escrito:
He 9:24 Porque Cristo no entró en un lugar santo hecho por manos, una representación del verdadero, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora en la presencia de Dios por nosotros,
He 9:25 y no para ofrecerse a sí mismo muchas veces, como el sumo sacerdote entra al Lugar Santísimo cada año con sangre ajena.
He 9:26 De otra manera le hubiera sido necesario sufrir muchas veces desde la fundación del mundo; pero ahora, una sola vez en la consumación de los siglos, se ha manifestado para destruir el pecado por el sacrificio de sí mismo.
He 9:27 Y así como está decretado que los hombres mueran una sola vez, y después de esto, el juicio,
He 9:28 así también Cristo, habiendo sido ofrecido una vez para llevar los pecados de muchos, aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvación de los que ansiosamente le esperan.

Ameny amen
Muy Bien considerado Turokam...

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Paz.

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Re: El que come de mi carne y bebe de mi sangre.

Mensaje por Janek el Jue Sep 19, 2013 10:55 pm

@apologeta escribió:
@Janek escribió:
@apologeta escribió:Algunos piensan que el adverbio "verdadero" quiere decir literal y, por lo tanto, verdadera carne y verdadera sangre significa carne y sangre literal, pero no es verdad. Las parábolas y otras expresiones simbólicas de Jesús son verdaderas porque contienen la verdad. Jesús no empleaba figuras ni parábolas falsas. Además, ¿por qué insistir en hacer literal sólo esta expresión de Cristo e ignorar a las otras? ¿Por qué no arreglar todas sus expresiones para que las demás sean literales? Si Jesús es comida verdadera (física), debe también ser una luz física porque dijo, "Yo soy la luz del mundo" (8:12). ¿Es Jesús la luz verdadera o no? Si Jesús es comida verdadera (física), debe también ser un camino físico ya que dijo, "Yo soy el camino, la verdad y la vida" (14:6). ¿Es Jesús un camino verdadero o no? Si Jesús es comida verdadera (física), debe también ser una puerta verdadera (física) porque dijo "Yo soy la puerta de las ovejas"? (10:7). ¿Es Jesús una puerta verdadera o no? Si Jesús es comida verdadera (física), debe también tener una agua verdadera (físico) para beber porque dijo, "mas el que bebiere del agua que yo daré" (4:14). ¿Da Jesús el agua verdadero o no? Cuando Jesús dijo, "Si alguno tiene sed, venga a mí y beba" (7:37) ¿era agua verdadero o una mentira? Todas estas expresiones son verdades figuradas. ¿Por qué el pan del cielo, llevado al extremo de carne y sangre para despistar aquellos judíos incrédulos, tiene que ser diferente? ¿Tiene Jesús que ser pan físico porque dijo "Mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo" (6:32). Si el verdadero pan es la hostia de la misa, ¿quién nos explica dónde está el agua de la vida, la luz del mundo, el camino y la puerta de las ovejas para físicamente hacer uso de estas cosas? Si uno es literal, también los demás lo son. Es curioso que San Agustín (354-430 d.C.) citó a Juan 6:53 - "Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros". Luego comentó, "Este versículo parece obligar un crimen o un vicio. Por lo tanto, es figurativo" (F.F. Bruce, The Hard Sayings of Jesus, pág. 21). Su regla para distinguir entre lo figurado y lo literal todavía vale porque Dios no nos manda a hacer cosas ilegales o escandalosas.
Para mí la palabra 'verdadero(a)' no me hace entender que está hablando de su carne en sentido material. Él está hablando de un pan bajado del cielo, o sea, de una carne celestial y de una sangre celestial. Ya lo dice él mismo, que no es como el pan que comieron vuestros antepasados y murieron. Ese pan que comieron nuestros antepasados es un pan material, y no hay que entender las palabras de Jesús en sentido carnal. Fíjate bien que ni siquiera hablo de un sentido literal, porque tampoco es así, sino de un sentido espiritual. Jesús siempre se nos adelanta y va más allá de nuestras expectativas. Él no está hablando de que hay que cogerlo, ponerlo en una mesa e ir tirando de él con un cuchillo y un tenedor, ni metiéndole agujas con jeringuillas para extraerle la sangre para beberla. Eso sí sería canibalismo y vampirismo puro y duro, porque sería entenderlo de manera literal, o sea, carnal. Entenderlo en sentido simbólico también es entenderlo de manera carnal, aunque no sea literal, porque es tratar de acomodar las palabras de Jesús a nuestro sentido común: "si Dios ha prohibido comer carne humana y beber todo tipo de sangre, ¿cómo ahora nos va a decir que la vida eterna está en comer carne humana y beber sangre? No, esto tiene que ser simbólico." Éste proceso de razonamiento es puramente humano porque se está buscando una lógica humana basada en el sentido común. Pero Jesús no estaba hablando ni literalmente ni simbólicamente, o sea, que no estaba hablando en un sentido carnal y humano, sino en un sentido espiritual, celestial, elevado, que sólo se entiende por medio de la fe. Por eso es que Jesús dice que quien se acerca a Él y cree en él nunca tendrá más hambre ni más sed. Y sabemos que esta hambre y esta sed no son las corporales, entendidas en un sentido carnal y humano, sino en un sentido espiritual, porque el alma también siente hambre y sed, porque estas hambre y sed son reales, verdaderas, y no simbólicas ni físicas sino espirituales. Por eso Jesús no estaba hablando ni literal ni simbólicamente sino en un sentido espiritual. Ése es el sentido también de la Eucaristía, Jesús se hace presente real y verdaderamente en la Eucaristía pero no en un sentido carnal y humano sino en un sentido espiritual y divino, que no entiende de literalidades ni de símbolos, sólo de la veracidad de su presencia y de sus palabras.
Si nos resulta escandaloso que algunos crean que Jesús está en la Eucaristía y que comen y beben su sangre, es sólo porque lo estamos entendiendo como Él mismo enseñó en ese texto que no lo debíamos entender, porque la Eucaristía no es un pan como el que comieron los antiguos en el desierto y murieron, no, ése era un pan material. La Eucaristía es un pan celestial, bajado del cielo, que mantiene los accidentes del pan y el vino para que lo podamos ver y comer, porque nosotros todavía estamos en este cuerpo mortal y material, pero el pan que comemos, la sustancia de ese pan no es material sino espiritual porque es el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo glorificado.
De ser asi entonces Jesus dijo yo soy la puerta,se conbirtio en puerta??
Yo soy la luz pues se convertia en energia para ser luz???:cherry: 
No es lo mismo, porque nunca cogió una puerta y dijo: "Esto es mi cuerpo", y tampoco cogió nunca una lámpara en sus manos y dijo: "Esto es mi espíritu", o "Esto soy yo". Sin embargo, sí lo hizo con el Pan y el Vino utilizando palabras sacrificiales.

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Re: El que come de mi carne y bebe de mi sangre.

Mensaje por Janek el Jue Sep 19, 2013 10:58 pm

@apologeta escribió:Cada vez que se comen la ostia sacrifican a Cristo lo cual es contrario a lo que dicen las escrituras.
¿De dónde sacas esas ideas tan bárbaras? Eso no está en la doctrina católica. Ya Cristo se sacrificó una vez y para siempre. La Eucaristía no vuelve a sacrificar a Cristo, sino que el sacrificio aquél que él obró una vez se hace presente. No se sacrifica a nadie en la Misa.

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Re: El que come de mi carne y bebe de mi sangre.

Mensaje por Janek el Jue Sep 19, 2013 11:00 pm

Turokam, apologeta y arieh65 están como gatomalo, entendiendo a su forma y a su manera todo lo que he dicho. De veras, me ha sorprendido lo rápido que SoloEscritura entendió todo lo que he explicado. Lo entendió a la primera.

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Re: El que come de mi carne y bebe de mi sangre.

Mensaje por Turokam el Vie Sep 20, 2013 2:36 am

Bendiciones y paz para todos.
Amado Janek, me dirijo a usted por ser el representante mas versado en cuanto al dogma catolico y no por ninguna aversión hacia su persona, y espero que tampoco la haya de su parte.
Aunque me ha acusado de no entender lo que ha expuesto, le digo que le entiendo a la perfección lo que ha escrito según su entendimiento, con respecto a los argumentos implicados en el dogma.
Y por entenderlos he escrito lo que he escrito y le digo aun mas; si es tan necesaria la misa para hacer presente a Cristro ¿porque la escritura dicta lo siguiente?:

Mat 18:20 Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

¿Para que el rito entonces?
Si no es memorial, por que Cristo ordenó:

Lc 22:19 ................... haced esto en memoria de mí.

Y aún Pablo enseño:

1Co 11:23 Porque yo recibí del Señor lo mismo que os he enseñado: que el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan,
1Co 11:24 y después de dar gracias, lo partió y dijo: Esto es mi cuerpo que es para vosotros; haced esto en memoria de mí.
1Co 11:25 De la misma manera tomó también la copa después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto cuantas veces la bebáis en memoria de mí.
1Co 11:26 Porque todas las veces que comáis este pan y bebáis esta copa, la muerte del Señor proclamáis hasta que El venga.

Si es hasta que el venga, como pues dice su dogma que se hace presente realmente, en las especies, pues si viene cada vez que un sacerdote oficia entonces Cristo ya vino, ¿o viene en cada misa?
Si cristo ya vino e hizo su sacrificio como encaja la escritura en su dogma:

He 9:28 así también Cristo, habiendo sido ofrecido una vez para llevar los pecados de muchos, aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvación de los que ansiosamente le esperan.

Bueno aunque olvidaba que es la tradición la que esta por encima de la Escritura.
O dira que hay que entenderlo de manera "espiritual" (que yo interpreto de manera mistica o gnostica)
Y en cuanto al rito es solo una manera clerical de hacer las cosas, para  tener poder sobre la feligrecia y sujetarla haciendo diferenciación entre clero y laico ( la mas aberrante de las doctrinas catolicas) que convierte en eunucos espirituales a la mayoria que les sigue.
Ya dije que no se si llorar, pues es tan triste que no se si usted lo sabe, que aunque participe piadosamente de cada eucaristia no sabe si es valida o no, pues tambien se evalua la intención del que oficia, que si no es la correcta anula el sacrificio; y eso amado si es triste.
Pero hay esperanza amados reciban a Cristo coman su carne que es verdadera comida y beban su sangre que es verdadera comida (oigan , crean, acepten y  practiquen su palabra) y seran salvos.

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Re: El que come de mi carne y bebe de mi sangre.

Mensaje por Invitado el Vie Sep 20, 2013 2:45 am

@Janek escribió:De veras, me ha sorprendido lo rápido que SoloEscritura entendió todo lo que he explicado. Lo entendió a la primera.
¡También a mí!

¿Pero, el hecho de que te haya entendido, significará que está de acuerdo con esas enseñanzas católicas? Yo no lo creo.

Ahora. Creo que te apresuraste al emitir juicio según tus conclusiones. ¿Te has dado cuenta que no he participado en este tema excepto al principio del mismo y ahora?

Por mi, puedes pensar lo que desees acerca de mi percepción de tu conocimiento; pero yo no me he pronunciado a favor ni en contra.

Paz.

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Re: El que come de mi carne y bebe de mi sangre.

Mensaje por ricardo perales el Vie Sep 20, 2013 4:24 am

Dios está en todas partes; está dentro de nosotros, tal como dijo San Juan, que el Padre y el Hijo habitarían dentro de nosotros, o lo que dijo Pablo, que nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo.
También se dijo, donde están 2 o más personas reunidas en mi nombre, también está Él.
De igual manera dijo que si comemos el pan y el vino indignamente,en aquella época nos comenta Pablo, se enfermaban o morían, pues no discernían que era el cuerpo y la sangre del Señor, por lo cual también está Dios allí, por las palabras evocadoras del sacerdote.
Yo abrí un post sobre la hostia sangrante, que fue comentada por especialistas, y de verdad sangraba la hostia, Dios y la ciencia nos está confirmando que para el cristiano que es su cuerpo.
Repito, Dios está en todas partes, pero de manera especial en el pan y la sangre eucarístico.

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Re: El que come de mi carne y bebe de mi sangre.

Mensaje por Invitado el Vie Sep 20, 2013 5:06 am

Me llamó la atención esta parte de tu respuesta, Ricardo:

@ricardo perales escribió:De igual manera dijo que si comemos el pan y el vino indignamente,en aquella época nos comenta Pablo, se enfermaban o morían, pues no discernían que era el cuerpo y la sangre del Señor, por lo cual también está Dios allí, por las palabras evocadoras del sacerdote.
Pareciera que la Palabra de Dios, dicha por Pablo; hubieran perdido efectividad en nuestros días. Es decir, como si la sentencia Escritural ya no fuese válida en pleno siglo 21.

Paz.

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Re: El que come de mi carne y bebe de mi sangre.

Mensaje por varyvar el Vie Sep 20, 2013 6:22 pm

@apologeta escribió:Cada vez que se comen la ostia sacrifican a Cristo lo cual es contrario a lo que dicen las escrituras.
Siempre escuché ese comentario en reuniones de hermanos protestantes ,evangelicos y grupos libres. Lo interesante que leyendo el catecismo catolico y ortodoxo en ninguna parte dice que en la Eucaristia se vuelve a sacrificar a Cristo.Lo que si enseña es tal como el Señor y luego el apostol Pablo indicaron; se trae a la memoria el sacrificio de Cristo, pero no solo eso, sino toda su persona y hechos vale decir: anunciación, encarnación, nacimiento, vida sujeta a sus padres,vida de ministerio a partir de su bautismo, su muerte, su resurreccion su asencion y su glorificacion en los cielos. Sew trae a memoria todo lo que El es. Tal como dió mandamiento
22:19 Luego tomó el pan, dio gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: "Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía".


Ese comentario tan comun en verdad no se de donde comienza y si tienes un respaldo oficial para decirlo..porfa..

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Re: El que come de mi carne y bebe de mi sangre.

Mensaje por varyvar el Vie Sep 20, 2013 6:57 pm

Turokam dices:

Amado Janek y el amado varyvar, han tenido la oportunidad de exponer esta herejia o dogma catolico, y se han exaltado entre ustedes mismos teniendo, creo yo, una epifania (que yo llamaria delirio).
Es una heregia por varias razones, escriturales:
Lamento mucho tu juicio.
1.- Comno puedes llamar erejia y delirio la fe en la eucaristia siendo un mandamiento dado por el Señor,del cuál quizas nunca has participado.

2.-Cuando en la Eucaristia se niega que el sacrificio de Cristo fue hecho una vez y para siempre,cuando vuelva no viene como un cordero sino como Juez y Rey.Es precisamente ese sacrificio hecho de una vez y para siempre el que traemos a la memoria y todo su Ser hasta que El vuelva.

3.-No se vuelve a sacrificar a Cristo como hombre puesto que El ya no muere más, es ahora un hombre glorificado el cual es Dios sobre todas las cosas.Quienes participamos de la Eucaristia por el Sacramento oficiado por el Sacerdote El señor GLORIFICADO se hace presente en medio de nosotros y en nosotros por el poder del E.Santo, porque el Espiritu también es el Señor como dice el Apostol:2cor 3:17 Porque el Señor es el Espíritu, .
Entonces todo lo espiritual de hace verdad al participar de mandamiento Eucaristico..Lo demas son dardos levantados pór el enemigo para atacar algo tan sublime como este deseo del Señor.

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Re: El que come de mi carne y bebe de mi sangre.

Mensaje por Turokam el Vie Sep 20, 2013 7:06 pm

Bendiciones y paz para todos.
Amado varyvar se que sus preguntas son bién intencionadas, y se por expereiencia propia que este dogma es cardinal para sus creencias; pero le digo que no es escrituralmente correcta, al no ser correcta es mentira.
Le coloco un extracto del concilio vaticano II sobre este tema:

CAPÍTULO I

PRINCIPIOS GENERALES PARA LA REFORMA
Y FOMENTO DE LA SAGRADA LITURGIA

Presencia de Cristo en la Liturgia

7. Para realizar una obra tan grande, Cristo está siempre presente en su Iglesia, sobre todo en la acción litúrgica. Está presente en el sacrificio de la Misa, sea en la persona del ministro, "ofreciéndose ahora por ministerio de los sacerdotes el mismo que entonces se ofreció en la cruz", sea sobre todo bajo las especies eucarísticas...........

Con razón, pues, se considera la Liturgia como el ejercicio del sacerdocio de Jesucristo. En ella los signos sensibles significan y, cada uno a su manera, realizan la santificación del hombre, y así el Cuerpo Místico de Jesucristo, es decir, la Cabeza y sus miembros, ejerce el culto público íntegro. En consecuencia, toda celebración litúrgica, por ser obra de Cristo sacerdotes y de su Cuerpo, que es la Iglesia, es acción sagrada por excelencia, cuya eficacia, con el mismo título y en el mismo grado, no la iguala ninguna otra acción de la Iglesia.
12...............Por esta causa pedimos al Señor en el sacrificio de la Misa que, "recibida la ofrenda de la víctima espiritual", haga de nosotros mismos una "ofrenda eterna" para Sí.

Es mas aberrante y blasfemo todavia, no lo consideran otro sacrificio, sino el mismo sacrificio, amado entiende la profundidad y alcance de este rito, pues iguala al mismo grado el sacrificio de Cristo y eleva al sacerdote al convertirlo en alter Christus (otro Cristo) teniendo la misma eficacia para salvación.
En otras palabras si usted come la hostia sera salvo por esa causa, comprende ahora por que la oposición a este dogma.
Demerita el sacrificio del Señor haciendo necesario otro mediador (el sacerdote) quien vueve a inmolar al cordero.
Como esta escrito:
1Co 11:29 Porque el que come y bebe sin discernir correctamente el cuerpo del Señor, come y bebe juicio para sí.

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Re: El que come de mi carne y bebe de mi sangre.

Mensaje por varyvar el Vie Sep 20, 2013 7:19 pm

Hermano Tutokam:
12...............Por esta causa pedimos al Señor en el sacrificio de la Misa que, "recibida la ofrenda de la víctima espiritual", haga de nosotros mismos una "ofrenda eterna" para Sí.
Pero aqui no dice que Cristo es sacrificado como lo fué en el Calvario.Aqui dice que es una ofrenda espiritual,hermano, y se le ruega que tambien haga de nosotros una ofrenda espiritual para El.
Todo es Espiritual, eso es lo que no han podido entender y lo que Janek intenta con mucho amor exponer sobre todo a Gatomalo por su oposicion cerrada. Vealo asi Ud hermano ,es espiritual y no que se sacrifique de nuevo a Cristo en la carne, eso se trae a la memoria allí.

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Re: El que come de mi carne y bebe de mi sangre.

Mensaje por varyvar el Vie Sep 20, 2013 7:42 pm

Amados :
Esto es un escrito de la ICA ortodoxa..Aqui es muy claro que no se vuelve a realizar lo sucedido en el Calvario sino una transformación:

Según el Concilio de Constantinopla celebrado en 1156, la Eucaristía es ofrecida a la Trinidad, y según dice San Nicolás Cabasilas en su Comentario a la Divina Liturgia:
El sacrificio no es mera expresión figurativa ni símbolo, sino verdadero sacrificio; no es el pan lo que se sacrifica, sino el mismo Cuerpo de Cristo; el Cordero de Dios fue sacrificado una vez nada más y para siempre… El sacrificio eucarístico consiste no en la verdadera y cruenta inmolación del Cordero, sino en la transformación del pan en el Cordero sacrificado.
La Eucaristía no es ni mera conmemoración ni representación imaginaria del sacrificio de Cristo, sino el propio sacrificio, auténtico; sin embargo, no es un nuevo sacrificio, ni la repetición del sacrificio del Calvario, puesto que el Cordero fue sacrificado una vez nada más y para siempre. Los episodios ocurridos en el sacrificio de Cristo: la Encarnación, el Cenáculo, la Crucifixión, la Resurrección y la Ascensión, no se repiten en la Eucaristía, sino que se hacen presentes. Como dice P. Evdokimov en su libro La Ortodoxia:

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Re: El que come de mi carne y bebe de mi sangre.

Mensaje por Janek el Sáb Sep 21, 2013 12:23 am

@Turokam escribió:Bendiciones y paz para todos.
Amado Janek, me dirijo a usted por ser el representante mas versado en cuanto al dogma catolico y no por ninguna aversión hacia su persona, y espero que tampoco la haya de su parte.
Aunque me ha acusado de no entender lo que ha expuesto, le digo que le entiendo a la perfección lo que ha escrito según su entendimiento, con respecto a los argumentos implicados en el dogma.
Y por entenderlos he escrito lo que he escrito y le digo aun mas; si es tan necesaria la misa para hacer presente a Cristro ¿porque la escritura dicta lo siguiente?:

Mat 18:20 Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

¿Para que el rito entonces?
Si no es memorial, por que Cristo ordenó:

Lc 22:19 ................... haced esto en memoria de mí.
La paz sea contigo siempre.
Lo primero que quiero decir es que hacia tu persona siento bastante admiración. Nunca he sentido aversión por nadie, menos por ti. Y cuando escribo no lo hago enojado ni nada de eso. Lo aclaro por si acaso alguien lo piensa así.
Dices que conoces la doctrina católica, en específico la de la eucaristía. Sin embargo, ¿cómo una persona que dice conocer esta doctrina puede hacer una pregunta que denota lo contrario?
¿Por qué denota lo contrario? Porque según su pregunta:
@Turokam escribió:si es tan necesaria la misa para hacer presente a Cristo ¿porque la escritura dicta lo siguiente?:

Mat 18:20 Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

¿Para que el rito entonces?
Si no es memorial, por que Cristo ordenó:

Lc 22:19 ................... haced esto en memoria de mí.
En esta pregunta hay dos concepciones erróneas sobre la Eucaristía, o sobre la doctrina católica sobre la Eucaristía.
1. Que es la única presencia real de Cristo.
2. Que la Eucaristía no es un memorial.
Citaré textos de Catecismo de la Iglesia Católica que hablan sobre estos dos puntos, y veremos que su pregunta muestra un desconocimiento en lo referente a esos dos puntos.
Del punto 1 citaré el numeral 1373 del Catecismo de la Iglesia Católica, que dice así:
1373 "Cristo Jesús que murió, resucitó, que está a la derecha de Dios e intercede por nosotros" (Rm 8,34), está presente de múltiples maneras en su Iglesia (cf LG 48): en su Palabra, en la oración de su Iglesia, "allí donde dos o tres estén reunidos en mi nombre" (Mt 18,20), en los pobres, los enfermos, los presos (Mt 25,31-46), en los sacramentos de los que Él es autor, en el sacrificio de la misa y en la persona del ministro. Pero, "sobre todo, (está presente) bajo las especies eucarísticas" (SC 7).
La Eucaristía no es la única presencia de Cristo, es una de las formas de Cristo estar presente entre sus discípulos.
Del punto 2 citaré los numerales 1362-1367 del Catecismo de la Iglesia Católica, que dicen así:
El memorial sacrificial de Cristo y de su Cuerpo, que es la Iglesia
1362 La Eucaristía es el memorial de la Pascua de Cristo, la actualización y la ofrenda sacramental de su único sacrificio, en la liturgia de la Iglesia que es su Cuerpo. En todas las plegarias eucarísticas encontramos, tras las palabras de la institución, una oración llamadaanámnesis o memorial.
1363 En el sentido empleado por la Sagrada Escritura, el memorial no es solamente el recuerdo de los acontecimientos del pasado, sino la proclamación de las maravillas que Dios ha realizado en favor de los hombres (cf Ex 13,3). En la celebración litúrgica, estos acontecimientos se hacen, en cierta forma, presentes y actuales. De esta manera Israel entiende su liberación de Egipto: cada vez que es celebrada la pascua, los acontecimientos del Éxodo se hacen presentes a la memoria de los creyentes a fin de que conformen su vida a estos acontecimientos.
1364 El memorial recibe un sentido nuevo en el Nuevo Testamento. Cuando la Iglesia celebra la Eucaristía, hace memoria de la Pascua de Cristo y ésta se hace presente: el sacrificio que Cristo ofreció de una vez para siempre en la cruz, permanece siempre actual (cf Hb 7,25-27): «Cuantas veces se renueva en el altar el sacrificio de la cruz, en el que "Cristo, nuestra Pascua, fue inmolado" (1Co 5, 7), se realiza la obra de nuestra redención» (LG 3).
1365 Por ser memorial de la Pascua de Cristo, la Eucaristía es también un sacrificio. El carácter sacrificial de la Eucaristía se manifiesta en las palabras mismas de la institución: "Esto es mi Cuerpo que será entregado por vosotros" y "Esta copa es la nueva Alianza en mi sangre, que será derramada por vosotros" (Lc 22,19-20). En la Eucaristía, Cristo da el mismo cuerpo que por nosotros entregó en la cruz, y la sangre misma que "derramó por muchos [...] para remisión de los pecados" (Mt 26,28).
1366 La Eucaristía es, pues, un sacrificio porque representa (= hace presente) el sacrificio de la cruz, porque es su memorial y aplica su fruto:

    «(Cristo), nuestro Dios y Señor [...] se ofreció a Dios Padre [...] una vez por todas, muriendo como intercesor sobre el altar de la cruz, a fin de realizar para ellos (los hombres) la redención eterna. Sin embargo, como su muerte no debía poner fin a su sacerdocio (Hb 7,24.27), en la última Cena, "la noche en que fue entregado" (1 Co 11,23), quiso dejar a la Iglesia, su esposa amada, un sacrificio visible (como lo reclama la naturaleza humana) [...] donde se representara el sacrificio sangriento que iba a realizarse una única vez en la cruz, cuya memoria se perpetuara hasta el fin de los siglos (1 Co 11,23) y cuya virtud saludable se aplicara a la remisión de los pecados que cometemos cada día (Concilio de Trento: DS 1740).

1367 El sacrificio de Cristo y el sacrificio de la Eucaristía son, pues, un único sacrificio: "La víctima es una y  la misma. El mismo el que se ofrece ahora por el ministerio de los sacerdotes, el que se ofreció a sí mismo en la cruz, y solo es diferente el modo de ofrecer" (Concilio de Trento: DS 1743). "Y puesto que en este divino sacrificio que se realiza en la misa, se contiene e inmola incruentamente el mismo Cristo que en el altar de la cruz "se ofreció a sí mismo una vez de modo cruento"; […] este sacrificio [es] verdaderamente propiciatorio" (Ibíd).
_________________________
Como habrás podido notar, no es así como tú pensabas. Además, no considero una acusación decir que alguien desconoce algo. Todos desconocemos muchísimas cosas. Y como no eres católico es bastante lógico que desconozcas nuestra doctrina. No tiene nada de malo desconocer la doctrina católica. Eso pienso yo. Ahora, para un católico desconocer su propia doctrina sí pienso que sea una irresponsabilidad y un descuido demasiado culpable.
Bendiciones.


Última edición por Janek el Sáb Sep 21, 2013 1:04 am, editado 1 vez

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Re: El que come de mi carne y bebe de mi sangre.

Mensaje por Janek el Sáb Sep 21, 2013 12:38 am

arieh65 escribió:
@Janek escribió:De veras, me ha sorprendido lo rápido que SoloEscritura entendió todo lo que he explicado. Lo entendió a la primera.
¡También a mí!

¿Pero, el hecho de que te haya entendido, significará que está de acuerdo con esas enseñanzas católicas? Yo no lo creo.

Ahora. Creo que te apresuraste al emitir juicio según tus conclusiones. ¿Te has dado cuenta que no he participado en este tema excepto al principio del mismo y ahora?

Por mi, puedes pensar lo que desees acerca de mi percepción de tu conocimiento; pero yo no me he pronunciado a favor ni en contra.

Paz.
Entender y estar de acuerdo no son sinónimos. Ni SoloEscritura ha dicho que estaba de acuerdo conmigo, ni yo nunca dije que había entendido eso, sólo que entendió a la primera todo lo que yo había explicado. ¡Y mira que yo sé que no es fácil entenderme a la primera!
Amigo mío, no juzgué cómo percibes mi conocimiento, sino que juzgué, según tus palabras, que no se correspondían con un entendimiento de las mías, el cual si vi en SoloEscritura.
Por esta razón, no pienso que hayas dicho nada en contra de mi doctrina, y mucho menos de mí. Tú siempre has sido muy respetuoso con todos. Una persona que mal interpreta a otra en lo que dice, con todo lo que diga desde esa mala interpretación nunca podrá decir nada en contra ni a favor de lo que dijo la otra persona, simplemente porque entendió mal lo que la otra persona dijo.
No sé por qué a las personas les molesta tanto que se les diga que no entienden alguna explicación que uno da. A mí no me molesta que me lo digan porque yo no soy Dios, no tengo por qué entenderlo todo, somos humanos, y necesitamos a veces que nos expliquen de muchas formas lo mismo para entenderlo, además de poner el verdadero empeño en entenderlo, y eso es fundamental para poder entender.
Bendiciones.
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Re: El que come de mi carne y bebe de mi sangre.

Mensaje por Janek el Sáb Sep 21, 2013 12:54 am

@Turokam escribió:Bendiciones y paz para todos.
Amado varyvar se que sus preguntas son bién intencionadas, y se por expereiencia propia que este dogma es cardinal para sus creencias; pero le digo que no es escrituralmente correcta, al no ser correcta es mentira.
Le coloco un extracto del concilio vaticano II sobre este tema:
 
CAPÍTULO I

PRINCIPIOS GENERALES PARA LA REFORMA
Y FOMENTO DE LA SAGRADA LITURGIA

Presencia de Cristo en la Liturgia

7. Para realizar una obra tan grande, Cristo está siempre presente en su Iglesia, sobre todo en la acción litúrgica. Está presente en el sacrificio de la Misa, sea en la persona del ministro, "ofreciéndose ahora por ministerio de los sacerdotes el mismo que entonces se ofreció en la cruz", sea sobre todo bajo las especies eucarísticas...........

Con razón, pues, se considera la Liturgia como el ejercicio del sacerdocio de Jesucristo. En ella los signos sensibles significan y, cada uno a su manera, realizan la santificación del hombre, y así el Cuerpo Místico de Jesucristo, es decir, la Cabeza y sus miembros, ejerce el culto público íntegro. En consecuencia, toda celebración litúrgica, por ser obra de Cristo sacerdotes y de su Cuerpo, que es la Iglesia, es acción sagrada por excelencia, cuya eficacia, con el mismo título y en el mismo grado, no la iguala ninguna otra acción de la Iglesia.
12...............Por esta causa pedimos al Señor en el sacrificio de la Misa que, "recibida la ofrenda de la víctima espiritual", haga de nosotros mismos una "ofrenda eterna" para Sí.

Es mas aberrante y blasfemo todavia, no lo consideran otro sacrificio, sino el mismo sacrificio, amado entiende la profundidad y alcance de este rito, pues iguala al mismo grado el sacrificio de Cristo y eleva al sacerdote al convertirlo en alter Christus (otro Cristo) teniendo la misma eficacia para salvación.
En otras palabras si usted come la hostia sera salvo por esa causa, comprende ahora por que la oposición a este dogma.
Demerita el sacrificio del Señor haciendo necesario otro mediador (el sacerdote) quien vueve a inmolar al cordero.
Como esta escrito:
1Co 11:29 Porque el que come y bebe sin discernir correctamente el cuerpo del Señor, come y bebe juicio para sí.
Sí, Turokam, no es otro sacrificio sino el mismo sacrificio de la Cruz. Pero quiero que entiendas bien qué quiere decir esto. Cuando decimos que es el mismo sacrificio no estamos diciendo que repetimos la crucifixión, no estamos diciendo que lo crucificamos otra vez, sino que Jesucristo muerto y resucitado se hace presente en medio de su Pueblo, en la asamblea reunida en su Nombre. No lo sacrificamos otra vez, no lo crucificamos otra vez, sino que es como si estuviésemos presentes en aquel momento en el que Cristo se sacrificó por nosotros una vez y para siempre.
La expresión Alter Christus, dicha sobre el sacerdote en su función litúrgica, no quiere decir que lo convertimos en Cristo, sino que no es el sacerdote el que ofrece, sino que es Cristo. El sacerdote es sólo un instrumento, nada más, un sacramento.
Yo lo que creo que ustedes no entienden lo que queremos decir cuando hablamos de que una cosa es sacramento. Eso lo he notado en todos vuestros posteos. Y creo que es una de las causas fundamentales por la que no nos entienden a los católicos de Foro que estamos debatiendo en este tema. Ya lo he dicho varias veces: entendiendo el término "sacramento" todo lo demás se entiende más fácil. tengo la impresión que ahí está el quid de la cosa de por qué no entendéis bien lo que explicamos.
El sacerdote no es otro mediador, porque no es Él el que ofrece sino Cristo, único mediador. Tú eres el que le estás dando al sacerdote más relevancia de la que en verdad tiene dentro de la doctrina católica. Él ni siquiera ocupa el lugar de Cristo porque ese lugar sólo pertenece a Él, a Cristo Jesús. El sacerdote sólo es un instrumento, porque su sacerdocio es un sacramento.
Otra cosa, dices que pensamos que comer la hostia consagrada es la causa por la que nos salvaremos. Eso parece superstición. Nunca la IC ha tratado en esos términos casi mágicos la comunión eucarística.
Sé que si entendieras todo lo que tratamos de explicar pensarías distinto. No digo que te harías católico u ortodoxo, pero sí pensarías distinto con respecto a la Eucaristía y verías la grandeza de todo lo que comentamos aquí, o sea, del regalo que Cristo nos ha hecho con la Eucaristía.
Dios te bendiga grandemente hermano mío muy querido.

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Re: El que come de mi carne y bebe de mi sangre.

Mensaje por Turokam el Sáb Sep 21, 2013 2:24 am

Bendiciones y paz para todos.
No es mi estilo (copiar y pegar) pero dado lo complejo y extenso de las implicaciones del dogma, me van a permitir (no se como lo van aimpedir, ja, ja ja,) colocar un estudio completo sobre el tema que refleja muy bien lo que opino sobre esta cuestión, tomado de la página Radiodifusión América.
Es un estracto del apendice B del libro de Jim Tetlow Mensajes del cielo: Un examen bíblico de los mensajes de la Reina del Cielo en los últimos días, publicado por Producciones Eternas, lo colocaré en varias prtes para hacerlo mas practico.

La Eucaristía mantiene el escenario central

La Eucaristía es el centro de la fe católico romana. Es el componente central de la misa. El sacramento de sacramentos. Sin duda, la iglesia de Roma conceptúa la doctrina de la Eucaristía y la presencia real de Cristo como de máxima importancia. La falla en reconocer esta verdad es considerada por Roma como un grave sacrilegio. El Catecismo oficial de la iglesia católica no deja duda sobre este punto. Dice:

1324: “La Eucaristía es ‘fuente y cima de toda la vida cristiana’. Los demás sacramentos, como también todos los ministerios eclesiales y las obras de apostolado, están unidos a la Eucaristía y a ella se ordenan”.*

2181: “La Eucaristía del Domingo fundamenta y ratifica toda la práctica cristiana. Por eso los fieles están obligados a participar en la Eucaristía los días de precepto...” *

2120: “...El sacrilegio es un pecado grave sobre todo cuando es cometido contra la Eucaristía, pues en este sacramento el Cuerpo de Cristo se nos hace presente sustancialmente”.*



Doctrina católica

La iglesia católica enseña que una vez que el sacerdote católico ha consagrado la hostia de pan durante la comunión, el pan eucarístico se convierte en el cuerpo, sangre, alma y divinidad literal y real de Jesucristo. A este proceso se le llama transubstanciación y está descrito en el Catecismo de la iglesia católica, párrafos 1373 al 1377. Por consiguiente, la hostia de la comunión ya no es más pan, sino Jesús bajo la apariencia de pan, y es por consiguiente digno de adoración y reverencia. El Catecismo Católico declara brevemente:

1374: “...En el santísimo sacramento de la Eucaristía están ‘contenidos verdadera, real y substancialmente’ el Cuerpo y la Sangre junto con el alma y la divinidad de nuestro Señor Jesucristo, y, por consiguiente, Cristo entero...”*

1380: “...La Iglesia y el mundo tienen una gran necesidad del culto Eucarístico. Jesús nos espera en este sacramento del amor. No escatimemos tiempo para ir a encontrarlo en la adoración, en la contemplación llena de fe y abierta a reparar las faltas graves y delitos del mundo. No cese nunca nuestra adoración”.*

1418: “Puesto que Cristo mismo está presente en el Sacramento del Altar es preciso honrarlo con culto de adoración...”*
CONTINUA....

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Re: El que come de mi carne y bebe de mi sangre.

Mensaje por Turokam el Sáb Sep 21, 2013 2:25 am

Bendiciones y paz para todos.
Continuación:

¿Qué enseña la Biblia?

Ya hemos documentado lo que enseña la iglesia católico romana concerniente a la Eucaristía. Pero... ¿Qué dice la Biblia? La Biblia anima a los creyentes a estudiar “todo el consejo de Dios” (Hch. 20:27), y como dice 1 Tesalonicenses 5:21, a “Examinarlo todo y retener lo bueno”. Cada cristiano debe “Procurar con diligencia presentarse a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2 Ti. 2:15). Obedecer el mandamiento de Dios es probar todas las cosas, por eso escudriñaremos las Escrituras para determinar qué enseña la Biblia concerniente a la Cena del Señor.

La última cena fue celebrada por los cristianos del primer siglo en obediencia a las palabras de Jesús: “Haced esto en memoria de mí” (Lc. 22:19). Esta celebración fue establecida por el Señor en la cena de Pascua cuando simbólicamente se ofreció a sí mismo como el Cordero Pascual de expiación. Su muerte real al día siguiente fue el cumplimiento de la profecía. Sólo Pablo usa la frase “la cena del Señor” en 1 Corintios 11:20, aunque se alude a ella en Apocalipsis 19:9, en donde se dice que los creyentes celebrarán “la cena de las bodas del Cordero”. Alrededor del año 100 de la era cristiana, los padres de la iglesia comenzaron a llamar a esta ocasión la Eucaristía, queriendo decir con esto acción de gracias por la bendición pronunciada sobre el pan y el vino. Dice el Diccionario Holman Bible, que los cristianos han celebrado la cena del Señor regularmente como una señal del nuevo pacto sellado por la muerte y resurrección de Cristo. Hoy la Eucaristía significa mucho más, que simplemente acción de gracias.



Éste es mi cuerpo

¿Por lo tanto qué fue exactamente lo que Jesús ordenó durante la última cena? Aquí está la descripción bíblica de los eventos que rodearon la última cena, cuando el Señor “...tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí. De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama” (Lc. 22:19, 20).

Además, los proponentes de la Eucaristía católica señalan a las palabras de Jesús registradas en el capítulo 6 del Evangelio de Juan. Aunque este capítulo no trata de ninguna manera con lo que dijo el Señor en la última cena, ciertamente sus palabras tal parece que estuvieran relacionadas con la comunión: “Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida” (Jn. 6:51-55).

Vamos ahora a examinar la Palabra de Dios para entender el contexto y significado de la Escritura que atañe a la comunión (Las instrucciones de la Escritura concerniente a la comunión pueden encontrarse en los siguientes pasajes: Mateo 26:17-35; Marcos 14:12-31; Lucas 22:7-23; Juan 13:1-17, 26 y 1 Corintios 11:17-34).



Metáforas y Símiles

En toda la Biblia el contexto determina el significado. Los cristianos toman la Biblia literalmente a menos que el contexto exija una interpretación figurativa o simbólica. Antes de explorar las palabras de Jesús en el capítulo 6 de Juan y en otros lugares, revisemos unos pocos ejemplos de simbolismo en la Escritura. Estoy seguro que los eruditos están de acuerdo conmigo cuando digo que estos versículos son metafóricos. Una explicación sigue a cada pasaje:

• “Gustad, y ved que es bueno Jehová; dichoso el hombre que confía en él” (Sal. 34:8).

Trate y experimente las promesas de Dios para que descubra que son verdaderas.

• “Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna” (Jn. 4:14).

Para esos que reciben el don de la salvación, el Espíritu de Cristo morará en sus almas, dándoles la seguridad que tienen vida eterna.

• “Me dijo: Hijo de hombre, come lo que hallas; come este rollo, y ve y habla a la casa de Israel. Y abrí mi boca, y me hizo comer aquel rollo” (Ez. 3:1, 2).

Recíbala en su corazón, incorpórela en su ser, y obedezca la Palabra de Dios.

• En un punto Jesús dijo: “Destruid este templo, y en tres días lo levantaré” (Jn. 2:19). Los judíos pensaban que el Señor hablaba del templo literal en Jerusalén, pero si seguimos leyendo en Juan 2:20 y 21, encontramos que se estaba refiriendo a su cuerpo.

• En otra ocasión, dijo: “Yo soy la vid verdadera...” (Jn. 15:1). Claro está, sabemos que Jesús no quiso decir que era una planta literal de vid, enrollada alrededor de una estaca.

• Cuando la Biblia dice de Dios en Salmos 91:4 que “Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro...”, entendemos que el Creador no es un pájaro con plumas. Dios es el origen de toda la vida y nuestro proveedor y protector y estas figuras ilustran vívidamente esto.

En toda la Biblia se usa el lenguaje figurativo para comparar una cosa con otra, a fin de que quienes escuchan puedan visualizarlo y entenderlo fácilmente. Es aparente al escudriñar la entera Palabra de Dios, que el Señor a menudo emplea metáforas para pintarle imágenes al lector. De hecho, la Biblia nos dice que el Señor Jesucristo lo usó regularmente, para describir figurativamente una cosa como algo más. “Todo esto habló Jesús por parábolas a la gente, y sin parábolas no les hablaba” (Mt. 13:34). Él mismo declaró: “Estas cosas os he hablado en alegorías; la hora viene cuando ya no os hablaré por alegorías, sino que claramente os anunciaré acerca del Padre” (Jn. 16:25). Sin embargo, la Biblia siempre debe ser interpretada literalmente a menos que el contexto exija una explicación simbólica. Por lo tanto, ¿qué es lo que demanda el contexto del Evangelio de Juan y de otros evangelios?

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Re: El que come de mi carne y bebe de mi sangre.

Mensaje por Turokam el Sáb Sep 21, 2013 2:27 am

Bendiciones y paz par todos:
Continuación:

Juan capítulo 6

Si leemos todo el capítulo 6 del Evangelio de Juan, no sólo tenemos el contexto, sino también unas revelaciones asombrosas de lo que quiso decir Jesús, cuando declaró que debemos comer su carne y beber su sangre. El capítulo 6 comienza con el relato de Jesús alimentando a los 5.000, seguido por la narración del momento en que caminó sobre el agua. Comenzando en el versículo 22, encontramos que al día siguiente, las personas estaban buscando al Señor por las razones equivocadas, lo cual podemos entender por las palabras de Jesús en los versículos 26 y 27: “Respondió Jesús y les dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis. Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre”.

Estos versículos comienzan a estructurar el contexto de lo que sigue, específicamente, que Jesús enfatizó la necesidad de ellos de buscar la vida eterna. Él pasa a explicarles cómo obtener la vida eterna. Y en el versículo 28, cuando las personas le preguntaron, “¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios? Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado” (Jn. 6:28, 29).

Aquí el Señor Jesucristo especifica que sólo hay una obra que place a Dios, y eso es creer en Él como el enviado de su Padre. Jesús volvió a enfatizar esto en el versículo 35: “Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás” (Jn. 6:35). Note el imperativo “el que a mí viene... y el que en mí cree”. Jesús vuelve a repetir lo mismo en el versículo 40 donde dice: “Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero” (Jn. 6:40).



El pan de vida

Jesús no pudo haber sido más claro - cuando nos acercamos y confiamos en Él, recibimos vida eterna. En este punto en la narrativa, los judíos se quejaban porque había dicho: “Yo soy el pan que descendió del cielo” (Jn. 6:41). Jesús respondió a sus murmuraciones en los versículos 42 al 58, en donde dice que verdaderamente “...Es el pan que descendió del cielo...” (Jn. 6:58), y que deben comer su carne y beber su sangre para obtener vida eterna. Sin embargo, vamos a recordar el contexto de esta declaración. Primero, Jesús se contrasta a sí mismo con el maná que descendió del cielo sobre sus antepasados y los sostuvo durante su jornada, aunque finalmente todos ellos murieron. Sin embargo, ahora se ofrece como el pan vivo, haciendo que esos que lo coman vivan para siempre.

Jesús no es ese maná perecedero que sus antepasados comieron en el desierto, es el pan eterno de vida que vive para siempre. Sólo con participar en esta vida eterna podemos esperar vivir con Él para siempre. Este contraste fortalece su mensaje principal, el cual está registrado en el versículo 47 en donde dice: “De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna” (Jn. 6:47). Note que el Señor dice que tan pronto creemos en Él tenemos vida eterna, esto en el tiempo presente. No es algo que aspiramos o esperamos poder alcanzar en el futuro, sino más bien algo que recibimos de inmediato al creer.

Cuando Jesús dijo estas palabras se encontraba en la sinagoga de Capernaum, “Estas cosas dijo en la sinagoga, enseñando en Capernaum” (Jn. 6:59), y no tenía entonces ni pan, ni vino. Por consiguiente, o estaba ordenando que fuesen caníbales o hablaba figurativamente. Si hubiera hablado literalmente, entonces habría contradicho directamente a Dios el Padre, quien ordenó: “Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis” (Gn. 9:4). Por consiguiente, como el propio Jesús dijo, que “la Escritura no puede ser quebrantada” (Jn. 10:35), es obvio que estaba hablando metafóricamente. Y eso fue exactamente, tal como lo explican sus propias palabras en los versículos subsiguientes.



La carne para nada aprovecha

Después de esto, en el versículo 60, encontramos que muchos de sus discípulos dijeron: “Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír?” (Jn. 6:60). Jesús estaba al tanto de sus quejas y respondió en los versículos 61 hasta el 64 diciendo: “...¿Esto os ofende? ¿Pues qué, si viereis al Hijo del Hombre subir adonde estaba primero? El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. Pero hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar” (Jn. 6:61-64). Pero, espere un minuto, el Señor dice que ¡“la carne para nada aprovecha”! Pero... ¿Es que acaso Jesús no había dicho que debemos comer su carne? Sin embargo, si la carne no aprovecha para nada, entonces debía estar hablando en términos espirituales. Y eso fue exactamente lo que dijo - “las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida”.

Jesús usa exactamente la misma palabra griega sarx, para carne, tal como hizo en los versículos anteriores. ¡Por consiguiente, debemos concluir que comer su carne literal para nada aprovecha! Si es el Señor mismo quien establece el contexto del diálogo, haríamos muy bien en escucharlo. Él afirmó que las palabras que hablaba eran espíritu y que la carne de nada aprovecha.

Si eso no es lo suficientemente claro, las palabras de Pedro no dejan espacio para la duda. Siguiendo inmediatamente el diálogo con los judíos, algunos de los cuales se apartaron, Jesús le dijo a los doce apóstoles: “¿Queréis acaso iros también vosotros?” (Jn. 6:67). La respuesta de Pedro es profunda, se encuentra registrada en los versículos 68 y 69: “Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”. ¡Asombroso! Pedro no dijo que tenemos que creer que debemos comer su carne para vivir. Sino que “hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”. ¡Esta es la confesión de fe que conduce hacia la vida eterna, no el comer la carne de Jesús y beber su sangre! Esto también concuerda con la totalidad de las Escrituras. Permítame presentarle una muestra.

• “Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo” (Ro. 10:9).

• “Y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa” (Hch. 16:30, 31).

• “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Jn. 3:36).



Sentido espiritual

En el capítulo 6 de Juan, Jesús claramente contrasta los beneficios temporales del maná físico con los beneficios eternos de la vida en el Espíritu. Este tema se repite a lo largo de la Palabra de Dios. En toda la Biblia, los beneficios limitados y temporales de la carne son contrastados con los beneficios infinitos y eternos del Espíritu. El consumir maná, incluso maná celestial, tiene valor limitado. Sin embargo, el recibir la vida de Cristo, al depositar nuestra confianza y esperanza en Él, tiene valor infinito. El capítulo 8 de Romanos explica esta verdad: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu... Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz... y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él” (Ro. 8:1, 5, 6, 8, 9).

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Re: El que come de mi carne y bebe de mi sangre.

Mensaje por Turokam el Sáb Sep 21, 2013 2:29 am

Bendiciones y paz para todos.
Continuación:

Las siete veces que Jesús declara “Yo soy”

Además de las enseñanzas del Señor Jesucristo en el capítulo 6 de Juan, tenemos revelación adicional de su mensaje al leer el entero Evangelio de Juan, así comenzamos a comprender plenamente lo que quiso decirnos cuando declaró: “Yo soy el pan de vida” (Jn. 6:35). En el Evangelio de Juan, el Señor hace siete declaraciones en primera persona que están enumeradas a continuación:

1. Juan 6:35 “Yo soy el pan de vida”.

2. Juan 8:12 “Yo soy la luz del mundo”.

3. Juan 10:9 “Yo soy la puerta”.

4. Juan 10:11 “Yo soy el buen pastor”.

5. Juan 11:25 “Yo soy la resurrección y la vida”.

6. Juan 14:6 “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida”.

7. Juan 15:5 “Yo soy la vid”.

Los creyentes deberían amar estas siete declaraciones de “Yo soy”. Jesús no sólo está afirmando que es Dios, sino que está definiendo quién es Dios. Retrospectivamente, en el libro de Éxodo, Moisés le pregunta a Dios, cuál es su nombre. “Entonces Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel? Y él respondió: Ve, porque yo estaré contigo; y esto te será por señal de que yo te he enviado: cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, serviréis a Dios sobre este monte. Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé? Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros. Además dijo Dios a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre; con él se me recordará por todos los siglos” (Ex. 3:11-15).

En el Evangelio de Juan, Jesús expone y explica quién es Dios. Si su alma está hambrienta, Él le diría: “Yo soy el pan de vida”. Si está buscando iluminación y entendimiento, “Yo soy la luz del mundo”. ¿Anda en busca de una entrada hacia una vida abundante? Él nuevamente le diría: “Yo soy la puerta”. ¿Necesita guía y protección? Jesús le diría: “Yo soy el buen pastor”. ¿Está buscando vida eterna? El Señor Jesucristo diría “Yo soy la resurrección y la vida”. Jesús conoce sus necesidades mucho mejor que usted. Cualquier cosa que necesite, Jesús le dirá: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida”. “Yo soy la vid” - Si moras en Mí, supliré todas tus necesidades.

Lo que el Señor Jesucristo está afirmando en el capítulo 6 de Juan y a través de todo el Evangelio, es “Yo soy todo lo que necesitas. Te he creado y sé y entiendo que me necesitas a Mí para estar completamente satisfecho”. Jesús es nuestro todo, en todo. No importa lo que pensemos que necesitamos, sólo Jesús puede suplir nuestras necesidades verdaderas. Al estudiar el entero Evangelio de Juan, vemos claramente que Jesús no está proclamando que es literalmente un pan, de la misma forma como tampoco está declarando que es vino, o una puerta de madera. En lugar de eso, afirma que es nuestro Dios y Creador, y que lo único que necesitamos es a Él. Entender la Palabra de Dios es crucial.



El capítulo 6 de Juan no se relaciona con la Última Cena

Antes de dejar el capítulo 6 del Evangelio de Juan, debemos admitir que este capítulo no trata directamente con la última cena o con la doctrina de la Eucaristía. Vale la pena repetir, ¡qué el capítulo 6 de Juan no tiene nada que ver con la última cena! Recuerde, de acuerdo con esta narrativa, Jesús no tenía ni pan, ni vino y nunca siquiera mencionó el vino. Mientras los proponentes de la transubstanciación a menudo se refieren a estos versículos para apoyar sus doctrinas, en ninguna parte de este capítulo Jesús les dio a sus discípulos instrucciones acerca de cómo celebrar la comunión, mucho menos describió aquí la última cena. Por consiguiente, debemos reconocer que se trata de un evento separado.

Juan trata con la última cena comenzando en el capítulo 13, pero el 6, es un tema separado. En el capítulo 6, el Señor nunca alude siquiera a un procedimiento a seguir concerniente a la comunión, tampoco le dice a sus discípulos que instituyan un sacerdocio que consagre pan y lo convierta en su carne literal. Él no enseña aquí, ni en ninguna otra parte de la Biblia, a adorar su cuerpo y sangre bajo la figura de pan y vino.



Capítulo 13 de Juan

En el capítulo 13 del Evangelio de Juan, están registrados los eventos de la última cena. En los versículos 2 y 4 leemos: “Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase... se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó” (Jn. 13:2, 4). Por lo tanto vemos que para ese tiempo en el relato de Juan, Jesús ya había bendecido el pan, “Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí” (Lc. 22:19).

Lo que es interesante en el relato de Juan de la última cena, es que después que Jesús bendijo el pan y dijo: “Esto es mi cuerpo”. Siguió refiriéndose al pan bendecido y consagrado como simple pan. El versículo 26 dice: “Respondió Jesús: A quien yo diere el pan mojado, aquél es. Y mojando el pan, lo dio a Judas Iscariote hijo de Simón” (Jn. 13:26). ¿Será que Jesús perdió la pista de lo que estaba haciendo? ¿Habló incorrectamente? ¡No! De acuerdo con sus propias palabras, el pan permaneció siendo pan incluso después que lo bendijo.

De hecho, el capítulo 13 de Juan menciona el pan cinco veces. En cada caso, al pan bendecido se le sigue considerando como simple alimento. Por ejemplo, leemos en el versículo 27: “Y después del bocado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: Lo que vas a hacer, hazlo más pronto” (Jn. 13:27). La Palabra de Dios nos dice que Satanás entró en Judas, inmediatamente después de recibir el pan. No hay indicación alguna de que Juan creyera o pensara en la transubstanciación.

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Re: El que come de mi carne y bebe de mi sangre.

Mensaje por Turokam el Sáb Sep 21, 2013 2:31 am

Bendiciones y paz para todos.
Continuación:

Mateo, Marcos y Lucas

En Mateo 26:17-29, Marcos 14:12-25 y Lucas 22:7-23 encontramos relatos paralelos de lo que tuvo lugar la noche antes que Jesús fuera crucificado. En Lucas 22:15-19 Jesús le dijo a sus discípulos: “¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca! Porque os digo que no la comeré más, hasta que se cumpla en el reino de Dios. Y habiendo tomado la copa, dio gracias, y dijo: Tomad esto, y repartidlo entre vosotros; porque os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta que el reino de Dios venga. Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí” (Lc. 22:15-19).

Previamente hemos presentado varios ejemplos mostrando que a menudo Dios usa el lenguaje figurado para describirse a sí mismo y para ilustrar una verdad espiritual. Hay muchas razones bíblicas de por qué las palabras de Jesús en la última cena deben ser tomadas figurativamente. A continuación seguiremos examinando por qué.



El Cordero Pascual

Los capítulos 12 y 13 de Éxodo describen los eventos del cordero pascual original. Cada año los judíos debían observar la Pascua como un memorial de su liberación de la esclavitud. En esa noche se sacrificó un cordero sin mancha y su sangre fue aplicada sobre los postes y dinteles de cada una de las casas de los creyentes. La sangre del cordero cubrió a esos que confiaron en el Señor. Todos los que rociaron la sangre del cordero fueron librados, mientras que esos que ignoraron la advertencia de Dios fueron destruidos.

La Escritura explica claramente que “...Nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros” (1 Co. 5:7). Cuando Juan el Bautista vio a Jesús, proclamó: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Jn. 1:29). Jesús cumplió con cada uno y todos los tipos del Antiguo Testamento que señalaban a la venida del Mesías. Esto incluyó el Cordero Pascual. Durante la última cena, Jesús declaró que Él mismo se convertiría en nuestro cordero sustituto, de que moriría en nuestro lugar. Todos los que se arrepintieran de sus pecados y depositaran su confianza en Él serían librados de la esclavitud del pecado y la muerte.

Claro está, durante la última cena Jesús no se convirtió en un cordero literal, ni tampoco el pan se transformó en su cuerpo literal. Para los creyentes judíos, debería haber sido claro que el propio Jesús iba a ser sacrificado por sus pecados. Jesús iba a cumplir con la profecía judía de que el Mesías llevaría los pecados de ellos en su propio cuerpo.

• “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca. Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos. Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores” (Is. 53:5-12).

• “Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados” (1 P. 2:24).

Era su cuerpo al que se le iba a dar muerte y su sangre la que sería derramada por nuestros pecados. Los sacrificios y ofrendas del Antiguo Testamento, las cuales eran semblanzas de Cristo - tendrían cumplimiento en el Hijo de Dios. Ya no habría ninguna necesidad de ofrecer sacrificios por nuestros pecados. El propio Dios de una vez y para siempre expiaría por todos los pecados. Eso fue lo que Jesús quiso decir cuando se refirió a los elementos de la Pascua como su cuerpo y sangre.

Al día siguiente su cuerpo verdaderamente fue quebrantado y su sangre derramada por los pecados del mundo. Su mandamiento a los creyentes fue: “Haced esto en memoria de mí”. Por consiguiente el recibir la comunión es un recordatorio, no es que Jesús está siendo sacrificado nuevamente. En la última cena Jesús no instituyó un sacerdocio. Tampoco en ninguna forma ordenó la transubstanciación. Y definitivamente no reconoció ningún sacrificio continuo. No, las buenas nuevas son “...Que con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados... Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado” (He. 10:14, 18).

Así como los judíos celebraban la Pascua como recordatorio de su liberación de la esclavitud, nosotros celebramos la cena del Señor en memoria de nuestra liberación de la esclavitud del pecado. Jesús es nuestro Cordero de Pascua, aunque no es un cordero literal.



El cuerpo de Jesús está en el cielo

Marcos 16:19 nos dice que “El Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios”. Jesús ascendió físicamente para estar a la mano derecha del Padre. Pedro lo dice en esta forma, que Jesús “...Habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades” (1 P. 3:22). El cuerpo único glorificado de Jesús está en el cielo. Esto tiene sentido cuando recordamos que dijo: “Haced esto en memoria de mí”. Si el cuerpo, sangre, alma y divinidad de Jesús están con nosotros en la Eucaristía, las palabras “Haced esto en memoria de mí” no tendrían sentido. Un servicio recordatorio no se celebra por alguno que está con nosotros, sino por alguien que ya partió.

Ahora, claro está, Jesús es Dios, y “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” (Jn. 4:24). Jesús está con nosotros espiritualmente y como es omnipresente, está presente en todas partes, por lo tanto ahora mismo se encuentra con nosotros - en dondequiera que estemos. Pero su cuerpo glorificado está en el cielo. “Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies; porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados” (He. 10:12-14). Es claro que el cuerpo de Jesús está en el cielo y que nosotros debemos recordar lo que hizo por nosotros en la cruz al celebrar la Santa Cena.

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Re: El que come de mi carne y bebe de mi sangre.

Mensaje por Turokam el Sáb Sep 21, 2013 2:33 am

Bendiciones y paz para todos.
Continuación:

Los hechos de la iglesia primitiva

La iglesia primitiva celebró la comunión frecuentemente y lo que hizo se encuentra registrado en el libro de Hechos. Vamos a examinar cómo los apóstoles y discípulos celebraban la comunión después de la ascensión de Jesús. Leemos en el libro de Hechos:

• “Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones” (Hch. 2:42).

• “Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón” (Hch. 2:46).

• “Y habiendo dicho esto, (Pablo) tomó el pan y dio gracias a Dios en presencia de todos, y partiéndolo, comenzó a comer. Entonces todos, teniendo ya mejor ánimo, comieron también” (Hch. 27:35, 36).

Los apóstoles del Señor, esos mismos que estuvieron presentes en la última cena, partían el pan diariamente, celebraban la comunión y ni una sola vez se refirieron al pan como el cuerpo literal, sangre y divinidad de Jesús. Incluso, el domingo, el cual es el día en que el Señor resucitó, ellos se refirieron a la comunión como simple pan. En un versículo clave en el libro de Hechos leemos: “El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche” (Hch. 20:7).

Note que los discípulos partían el pan el domingo, en memoria de la muerte y resurrección de Jesús. Escudriñe como lo hicimos nosotros, y así se dará cuenta que no hay ni siquiera insinuación alguna en el entero libro de Hechos que los discípulos consideraban el servicio de comunión, como algo más aparte de un servicio recordatorio. ¡Esto no disminuye su importancia, más bien enfatiza que la razón para la celebración de la comunión es recordar la obra completa de la cruz y que Jesús ahora está en el cielo como nuestro Rey triunfante!



Dios no mora en templos hechos de mano

Lo que es interesante en el libro de Hechos, es la declaración enfática repetida por los discípulos, que Dios no mora en templos.

• “Si bien el Altísimo no habita en templos hechos de mano...” (Hch. 7:48).

• “Entonces Pablo, puesto en pie en medio del Areópago, dijo: Varones atenienses, en todo observo que sois muy religiosos; porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio. El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas” (Hch. 17:22-25).

• Esta verdad también está repetida en el libro de Hebreos: “Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios” (He. 9:24).

¡El sagrario Eucarístico es un “lugar santísimo” hecho con manos humanas! Aún más, la Biblia declara que Cristo no está allí sino en el cielo. Además, la palabra griega para templo es naos, la cual también puede ser traducida como un lugar santo o sitio de adoración. Dios dice que no mora allí, sin embargo la iglesia católica insiste que Jesús está presente en todos los sagrarios Eucarísticos del mundo. La hostia de la comunión la hacen las manos de los hombres, y la Biblia declara que “el Altísimo no habita en templos hechos de mano” (Hch. 17:25).



Abstenerse de sangre

Además, el apóstol también le ordenó a los creyentes a abstenerse de sangre. En el libro de Hechos, encontramos que los apóstoles y ancianos se reunieron para considerar ciertas costumbres judías que se habían introducido en la iglesia primitiva. Su decisión dada por Santiago, es como sigue: “Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios, sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre” (Hch. 15:19, 20).

Si los apóstoles y los discípulos originales en forma repetida le ordenaron a los nuevos creyentes que se abstuvieran de sangre, tal como vemos en Hechos 15:29; 21:25, ¿por qué la iglesia católica le impone a sus seguidores que coman el cuerpo y la sangre de Jesús? Si la comunión, la hostia consagrada, se convierte en el cuerpo, sangre, alma y divinidad literal de Jesús, entonces el participar de la comunión va en contra del mandamiento del Espíritu Santo que nos ordena abstenernos de sangre. Esto es una contradicción directa.

Desde el propio principio Dios le ordenó a la humanidad que se abstuviera de sangre: “Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis” (Gn. 9:4). Moisés reiteró este mandamiento, “Por tanto, he dicho a los hijos de Israel: Ninguna persona de vosotros comerá sangre, ni el extranjero que mora entre vosotros comerá sangre” (Lv. 17:12). “No comeréis cosa alguna con sangre. No seréis agoreros, ni adivinos” (Lv. 19:26). Los profetas asimismo repitieron el mandamiento de Dios: “...Y no pequéis contra Jehová comiendo la carne con la sangre...” (1 S. 14:34b).

En el libro de Hechos, los discípulos judíos estaban confirmando que Dios - quien no puede mentir y no cambia - lo ordenó en el Antiguo Testamento. Por consiguiente, sólo una interpretación figurativa de la última cena está en armonía con la entera Palabra de Dios.

Continua...........

Turokam
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Re: El que come de mi carne y bebe de mi sangre.

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