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La doctrina de los apostoles entendida en los primeros siglos

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Re: La doctrina de los apostoles entendida en los primeros siglos

Mensaje por Invitado el Lun Sep 05, 2011 10:37 pm

@Sola Escritura escribió:Una pregunta curiosa:
Tomemos la Didaché creen ustedes que es un documento biblicamente correcto en todos sus puntos? La toman como un documento absolutamente confiable?

Esto es lo que tiene este tema, ahora me pondré a leer la Didaché.

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Re: La doctrina de los apostoles entendida en los primeros siglos

Mensaje por varyvar el Mar Sep 06, 2011 2:54 pm

Gracias Waldemar.
Has dejado muy claro la distincion necesaria para poder comprender mejor los escritos de lso Padres.Soy yo quien debo aprender de tu conocimiento en estas cosas.Como bien sabe Sola Escritura, solo hace 1 año mas o menos que he comenzado a leer a los escritos de Irineo, policarpo y otros.Quiera el Señor fortalecer en su gracia a todos los cristianos a considrrar estos escritos aunque no esten en el cannon.Si te imaginas como llore cuando por primera vez lei los 3 capitrulos del libro de Ester que dejaron fuera.Yo no juzgo poruq e los dejaron fuera solo me hago preguntas y tu ya has respondido hermano.Doy gracias a Dios por ello.
Tu tienes mas autoridad que yo pàra intervenir en este tema...por favor entreganos todo lo que sabes.

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Re: La doctrina de los apostoles entendida en los primeros siglos

Mensaje por varyvar el Mar Sep 06, 2011 3:04 pm

En cuanto a la Didaché..me gustaria poder aprendermela toda de memoria para asi poder practicarla por fe minuto a minuto...no me atrvo a comentarla sin antes todos puedan leerla detenidamente,es por ello que me atevo apublicarla aqui:

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Re: La doctrina de los apostoles entendida en los primeros siglos

Mensaje por varyvar el Mar Sep 06, 2011 3:04 pm

La Didaché
Que ella hable por si sola al corazon lector

La Didaché (Didajé) , o Enseñanzas de los Doce Apóstoles, fue escrito entre el año 65 y 80 de la era cristiana e impreso en 1883, diez años después de haber sido encontrado en Macedonia, cerca de Constantinopla. Es considerado como el documento cristiano más antiguo. Da los puntos de vista de los comienzos de la Iglesia y fue altamente apreciado por los Primeros Padres. Son de una gran enseñanza para todos nosotros y a través de ellos pareciera que estamos escuchando a los Apóstoles hablándonos y enseñándonos.


CAPITULO 1

1:1 Hay dos caminos, el de la vida y el de la muerte, y grande es la diferencia que hay entre estos dos caminos.

1:2 El camino de la vida es éste: Amarás en primer lugar a Dios que te ha creado, y en segundo lugar a tu prójimo como a ti mismo. Todo lo que no quieres que se haga contigo, no lo hagas tú a otro.

1:3 Y de estos preceptos la enseñanza es ésta:
Bendecid a los que os maldicen y rogad por vuestros enemigos, y ayunad por los que os persiguen. Porque ¿qué gracia hay en que améis a los que os aman? ¿No hacen esto también los gentiles? Vosotros amad a los que os odian, y no tengáis enemigos.

1:4 Apártate de los deseos carnales. Si alguno te da una bofetada en la mejilla derecha, vuélvele la izquierda, y serás perfecto. Si alguien te fuerza a ir con él durante una milla, acompáñale dos. Si alguien te quita el manto, dale también la túnica. Si alguien te quita lo tuyo, no se lo reclames.

1:5 A todo el que te pida, dale y no le reclames nada, pues el Padre quiere que se dé a todos de sus propios dones. Bienaventurado el que da conforme a este mandamiento, pues éste es inocente. ¡Ay del que recibe! Si recibe porque tiene necesidad, será inocente; pero si recibe sin tener necesidad, tendrá que dar cuenta de por qué recibió y para qué: puesto en prisión, se le examinará sobre lo que hizo, y no saldrá hasta que no devuelva el último cuadrante.

1:6 También está dicho acerca de esto: que tu limosna sude en tus manos hasta que sepas a quién das.

CAPITULO 2

2:1. El segundo mandamiento de la Enseñanza es éste.

2:2 No matarás, no adulterarás, no corromperás a los menores, no fornicarás, no robarás, no practicarás la magia o la hechicería, no matarás el hijo en el seno materno, ni quitarás la vida al recién nacido. No codiciarás los bienes del prójimo.

2:3 No perjurarás, no darás falso testimonio. No calumniarás ni guardarás rencor.

2:4 No serás doble de mente o de lengua, pues la doblez es lazo de muerte.

2:5 Tu palabra no será mentirosa ni vana, sino que la cumplirás por las obras.

2:6 No serás avaro, ni rapaz, ni hipócrita, ni malvado, ni soberbio. No serás codicioso, o hipócrita, o malicioso ni orgulloso, no escucharás consejos maliciosos contra el prójimo.

2:7 No tramarás planes malvados contra tu prójimo. No odiarás a hombre alguno, sino que a unos los convencerás, por otros rogarás, a otros los amarás más que a tu propia alma.

CAPITULO 3

3:1 Hijo mío, aléjate de todo lo que es malo, y de todo lo que se le parezca.

3:2 No te irrites, porque la furia lleva al asesinato. No seas celoso, querelloso, de temperamento rápido, pues todo esto lleva a matar.

3:3 Hijo mío, no seas carnal, porque la carne lleva a la fornicación, no seas un hablador sucio, no te vanaglories mucho, porque de todas estas cosas sale el adulterio.

3:4 Hijo mío, no seas un observador de presagios o agüeros, no seas un hechicero, ni astrólogo, ni purificador, ni desees ver estas cosas, porque de todo esto nace la idolatría.

3:5 Hijo mío, no seas mentiroso, la mentira lleva al robo, no seas codicioso o engreído, de todas estas cosas surge el robo.

3:6 Hijo mío, no seas un murmurador, ya que lleva a la blasfemia, no seas de mente enferma o voluntad egoísta, porque de todo esto nacen las blasfemias.

3:7 Más bien sé manso, porque los mansos heredarán la tierra;

3:8 Se sin embargo generoso, ten compasión, no hagas daño, se pacífico, y bueno, y ten temor siempre de las palabras que has escuchado.

3:9 No te exaltarás a ti mismo, ni darás demasiada confidencia a tu alma. Tu alma no se debe unir con las engreídas, sino que debe caminar con las almas justas y humildes.

3:10 Acepta todo lo que te pasa como bueno, sabiendo que sin Dios nada pasa.

CAPITULO 4

4:1 Hijo mío, te acordarás de día y de noche del que te habla la palabra de Dios, y le honrarás como al Señor porque donde se anuncia la majestad del Señor, allí está el Señor.

4:2 Buscarás cada día los rostros de los santos, para hallar descanso en sus palabras.

4:3 No harás cisma, sino que pondrás paz entre los que pelean. Juzgarás rectamente, y no harás distinción de personas para reprender las faltas.

4:4 No andarás con alma dudosa de si sucederá o no sucederá.

4:5 No seas de los que extienden la mano para recibir, pero la retiran para dar.

4:6 Si adquieres algo por el trabajo de tus manos, da de ello como rescate de tus pecados.

4:7 No vaciles en dar, ni murmurarás mientras das, pues has de saber quién es el buen recompensador de tu limosna.

4:8 No rechazarás al necesitado, sino que tendrás todas las cosas en común con tu hermano, sin decir que nada es tuyo propio; pues si os son comunes los bienes inmortales, cuánto más los mortales.

4:9 Tu mano no se levantará de tu hijo o de tu hija, sino que les enseñarás desde su juventud el temor de Dios.

4:10 No mandarás con aspereza a tu esclavo o a tu esclava que esperan en el mismo Dios que tú, no sea que dejen de temer a Dios que está sobre unos y otros... porque El viene no a llamar de acuerdo a las apariencias, sino a lo que el Espíritu ha preparado.

4:11 Vosotros, los esclavos, someteos a vuestros señores como a imagen de Dios con reverencia y temor...

4:12 Odiarás la hipocresía y todo lo que no es grato a Dios.

4:13 No abandonarás los mandamientos del Señor, sino guardad lo que has recibido, sin agregarle o quitarle;

4:14 En la Iglesia confesarás tus pecados, y no te acercarás a la oración con mala conciencia. Este es el camino de la vida.

CAPITULO 5

5:1 El camino de la muerte es éste. Primero de todo, es maligno, y lleno de maldiciones, se encuentran asesinatos, adulterios, concupiscencia, fornicación, robos, idolatrías, brujerías, orgullo, malicia, engreimiento, mal hablados, celos, audacia, orgullo, arrogancia.

5:2 Hay aquellos que acosan al bueno-amantes de la mentira, no conocen la recompensa de la rectitud, no se acercan al juicio bueno y correcto, no miran por lo bueno sino que por lo malo, de quienes la humildad y paciencia están lejos, amando cosas que son vanas, buscando recompensas, no teniendo compasión del necesitado, no trabajando por el que está en problemas, no conociendo al que los hizo, asesinos de niños, corruptores de la imagen de Dios, quienes se alejan de los necesitados y los oprimen más en sus problemas, jueces injustos de los pobres, errando en todas las cosas. De todo esto, hijos, sean librados.

CAPITULO 6

6:1 Ve que nadie te impulse a errar de este camino de la doctrina, porque te aparta de Dios.

6:2 Si tú eres capaz de soportar el yunque del Señor, serás perfecto; pero si no eres capaz, haz lo que seas capaz.

6:3 Referente a la comida, soporta lo que seas capaz, pero ten cuidado con las cosas ofrecidas como sacrificios a los ídolos, porque es el servicio de dioses infernales.

CAPITULO 7

7:1 Y referente al bautismo, bautiza de este modo: habiendo recitado estos preceptos, bautiza en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, en agua viva;

7:2 Pero si no tienes agua corriendo, bautiza en otra agua, y si no puedes bautizar en agua fría, hazlo con agua tibia;

7:3 Pero si no tienes ninguna, echa agua tres veces sobre la cabeza, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

7:4 Y antes del bautismo, el bautizado y el que bautiza debe ayunar previamente, y todos los que puedan. Tú le ordenarás al que esta bautizando que ayune uno o dos días antes.

CAPITULO 8

8:1 Pero no hagas que tu ayuno sea con los hipócritas, porque ellos ayunan en el segundo y quinto día de la semana. Más bien, ayuna en el cuarto y sexto día.

8:2 No ores como los hipócritas, sino como el Señor lo ha ordenado en Su evangelio, ora así: Padre Nuestro que estás en los Cielos, santificado sea tu nombre, venga a nosotros Tu reino, hágase Tu voluntad así en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras deudas como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Tuya es la gloria y el poder por siempre.

8:3 Tres veces al día reza de esta manera.

CAPITULO 9

9:1 Referente a la Eucaristía, da gracias de esta manera.

9:2 Te damos gracias, Padre nuestro, por la santa viña de David Tu siervo, la que nos diste a conocer a nosotros por medio de Jesús, Tu siervo. A Ti la gloria por los siglos.

9:3 Luego sobre el trozo de pan: Te damos gracias, Padre nuestro, por la vida y el conocimiento, que nos diste a conocer por medio de Jesús Tu siervo. A Ti la gloria por los siglos.

9:4 Como este fragmento estaba disperso sobre los montes, y reunido se hizo uno, así sea reunida Tu Iglesia de los confines de la tierra en Tu reino. Porque Tuya es la gloria y el poder, por Jesucristo, por siempre.

9:5 Que nadie coma ni beba de vuestra comida de acción de gracias, sino los bautizados en el nombre del Señor, pues sobre esto dijo el Señor: No deis lo que es santo a los perros.

CAPITULO 10

10:1 Después de saciaros, da gracias así:

10:2 Te damos gracias, Padre santo, por Tu santo nombre que hiciste morar en nuestros corazones, y por el conocimiento, la fe y la inmortalidad que nos has dado a conocer por medio de Jesús, Tu Hijo, para El sea la gloria por siempre.

10:3 Tú, Señor omnipotente, creaste todas las cosas por causa de tu nombre, y diste a los hombres alimento y bebida para su disfrute, para que te dieran gracias. Mas a nosotros nos hiciste el don de un alimento y una bebida espiritual y de la vida eterna por medio de tu Hijo.

10:4 Por sobre todo, te agradecemos que nos puedas salvar; para El sea la gloria por siempre.

10:5 Acuérdate, Señor, de tu Iglesia, para librarla de todo mal y hacerla perfecta en tu caridad, y congrégala desde los cuatro vientos, santificada, en Tu reino que le has preparado. Porque tuyo es el poder y la gloria por los siglos.

10:6 Has que venga la gracia, y deja que pase este mundo. Hosanna al Hijo de David. Si alguien es santo déjalo venir a la Eucaristía; si no lo es, déjalo que se arrepienta. Amén.

10:7 A los profetas, dejadles dar gracias cuanto quieran.

CAPITULO 11

11:1 Quienquiera que, entonces, venga y te enseñe todas las cosas que se han dicho antes, recíbelo.

11:2 Pero si el mismo maestro, extraviado, os enseña otra doctrina para vuestra disgregación, no le prestéis oído; si, en cambio, os enseña para aumentar vuestra justicia y conocimiento del Señor, recibidle como al mismo Señor.

11:3 Concerniente a los apóstoles y profetas, actúa de acuerdo a la doctrina del Evangelio.

11:4 Deja que cada apóstol que viene a ti sea recibido como al Señor.

11:5 El se quedará un día, y si es necesario, dos, pero si se queda por tres días, él es un falso profeta.

11:6 Cuando el apóstol se vaya no tome nada consigo si no es pan hasta su nuevo alojamiento. Si pide dinero, es un falso profeta.

11:7 Y no atentarás o discutirás con ningún profeta que hable en el Espíritu, porque todos los pecados serán perdonados, pero este pecado no será perdonado.

11:8 Con todo, no todo el que habla en espíritu es profeta, sino el que tiene el modo de vida del Señor. En efecto, por el modo de vida se distinguirá el verdadero profeta del falso.

11:9 Y cada profeta que ordene en el Espíritu que se tienda la mesa, no deberá comer de ella él mismo, si lo hace, es un falso profeta;

11:10 y cada profeta que enseñe la verdad, si no la practica, es un falso profeta;

11:11 y cada profeta, probado como verdadero, y trabajando en el misterio visible de la Iglesia, pero que no enseña a otros a hacer lo que el hace, no debe ser juzgado por ti, porque tiene su juicio con Dios, porque así hicieron los profetas del pasado.

11:12 Pero al que dice en espíritu: Dame dinero, o cualquier otra cosa, no le prestéis oído. En cambio si dice que se dé a otros necesitados, nadie lo juzgue.

CAPITULO 12

12:1 Todo el que viniere en nombre del Señor, recibidle. Luego examinándole le conoceréis por su derecha y por su izquierda, pues tenéis discernimiento, conocimiento de lo bueno y de lo malo

12:2 Si la persona que viene es un peregrino, asístelo en lo que puedas, pero no se debe quedar contigo por más de dos o tres días, al menos haya una necesidad.

12:3 Si quiere quedarse entre vosotros, teniendo un oficio, que trabaje para su sustento.

12:4 Si no tiene oficio, proveed según prudencia, de modo que no viva entre vosotros cristiano alguno ocioso.

12:5 Si no quiere aceptar esto, se trata de un traficante de un traficante de Cristo. De ésos mantente lejos.

CAPITULO 13

13:1 Todo auténtico profeta que quiera morar de asiento entre vosotros es digno de su sustento.

13:2 Igualmente, todo auténtico maestro merece también, como el trabajador, su sustento.

13:3 Por tanto, tomarás siempre las primicias de los frutos del lagar y de la era, de los bueyes y de las ovejas, y las darás como primicias a los profetas, pues ellos son vuestros sumos sacerdotes.

13:4 Pero si no hay profetas, dalo a los pobres.

13:5 Si haces pan, toma las primicias y dalas conforme al mandato.

13:6 Si abres una jarra de vino o de aceite, toma las primicias y dalas a los profetas.

13:7 De tu dinero, de tu vestido y de todas tus posesiones, toma las primicias, según te pareciere, y dalas conforme al mandato.

CAPITULO 14

14:1 En el día del Señor reuníos y romped el pan y haced la Eucaristía, después de haber confesado vuestros pecados, a fin de que vuestro sacrificio sea puro.

14:2 Todo el que tenga disensión con su compañero, no se junte con vosotros hasta que no se hayan reconciliado, para que no sea profanado vuestro sacrificio.

14:3 Este es el sacrificio del que dijo el Señor: “En todo lugar y tiempo se me ofrece un sacrificio puro: porque yo soy el gran Rey, dice el Señor, y mi nombre
es admirable entre las naciones”

CAPITULO 15

15:1 Elegíos obispos y diáconos dignos del Señor; hombres mansos, no amantes del dinero, sinceros y probados; porque también ellos os sirven a vosotros en el ministerio de los profetas y maestros.

15:2 No los despreciéis, ya que tienen entre vosotros el mismo honor que los profetas y maestros.

15:3 Repréndanse unos a otros, no con ira sino pacíficamente, como lo manda el Evangelio; y, no dejes que nadie hable a nadie que actúe desordenadamente referente al prójimo, ni le dejes escuchar de ti hasta que se arrepienta.

15:4 Que tus oraciones y alma y todas tus obras hagan como lo manda el Evangelio de nuestro Señor.

CAPITULO 16

16:1 Vigilad sobre vuestra vida. No se apaguen vuestras linternas, y no dejen de estar ceñidos vuestros lomos, sino estad preparados, pues no sabéis la hora en que vendrá nuestro Señor.

16:2 Reuníos con frecuencia, buscando lo que conviene a vuestras almas, pues de nada os servirá todo el tiempo en que habéis creído si no consumáis vuestra perfección en el último momento.

16:3 En los últimos días se multiplicarán los falsos profetas y los corruptores, y las ovejas se convertirán en lobos, y el amor se convertirá en odio.

16:4 En efecto, al crecer la iniquidad, los hombres se odiarán entre si, y se perseguirán y se traicionarán: entonces aparecerá el extraviador del mundo, como hijo de Dios, y hará señales y prodigios, y la tierra será entregada en sus manos, y cometerá iniquidades como no se han cometido desde siglos.

16:5 Entonces la creación de los hombres entrará en la conflagración de la prueba, y muchos se escandalizarán y perecerán. Pero los que perseveren en su fe serán salvados por el mismo que había sido maldecido.

16:6 Entonces aparecerán las señales auténticas: en primer lugar el signo de la abertura del cielo, luego el del sonido de trompeta, en tercer lugar, la resurrección de los muertos.

16:7 Como está dicho: “Vendrá el Señor y todos los santos con El (Zac 14, 5).

16:8 Entonces el mundo verá al Señor viniendo de entre las nubes del cielo.





Última edición por varyvar el Mar Sep 06, 2011 3:13 pm, editado 1 vez

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Re: La doctrina de los apostoles entendida en los primeros siglos

Mensaje por Invitado el Mar Sep 06, 2011 3:07 pm

Como puedes estar comprobando, es un tema bien delicado, y mi intención en el Foro nunca ha sido ni será convencer a todo el mundo de hacerse católico porque ésa no es mi manera de ver las cosas, pero sí me gusta que todo cristiano, incluyéndome a mí, deje atrás cualquier prejuicio, porque somos imitadores y seguidores de Jesús, el cual, si hubiera tenido prejuicios no se hubiese encarnado ya que necesitaría de una mujer, como ocurrió, y la mujer era un prejuicio en aquella época.

Intentaré ir muy despacio porque la delicadeza del tema lo requiere, pero pienso que en este caso, aunque yo pudiera saber más que tú (eso nunca lo podremos comprobar), tú tienes más autoridad para hablar que yo, debido a los mismos prejuicios; me explico enseguida. Muchos no entenderán que estoy exponiendo algo sin deseo de convencer a nadie, sino que lo verán como que considero la palabra de los Padres apostólicos como si fuera ley para mí. Tus aportes edificarán a muchos, empezando por mí. A mí también me hace mucha falta despojarme de prejuicios; tú estás ahora en una fase en la que estás echando al lado prejuicios y estás abriendo tu mente más allá de los prejuicios. Yo creo que debo aprender de ti en este aspecto y los demás foristas también.

El tema que más me gustará será el de la Eucaristía, por supuesto, pero trataré de hacerlo de manera expositiva y no defensiva ni apologética.

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Ignacio de Antioquía

Mensaje por Invitado el Mar Sep 06, 2011 4:24 pm

Como varyvar quiere, y es su intención con este tema, trataremos un poco sobre los Padres Apostólicos, que son aquellos que conocieron a los apóstoles siendo colaboradores directos de ellos o de un colaborador directo de los apóstoles. Empezaré con un esbozo biográfico de uno de los más grandes: Ignacio de Antioquía, el Teóforo:

Ignacio de Antioquia.

La galería de estos sucesores de los apóstoles se abre con una figura magnífica: San Ignacio, obispo de Antioquía, del que conservamos no sólo testimonio histórico de su vida y su martirio, sino también preciosos documentos, que nos muestran la vida de la Iglesia primitiva en la generación siguiente a la de los apóstoles.

Ignacio, que se autodenomina al comienzo de sus cartas Teóforo, portavoz de Dios, fue obispo de Antioquía, cuya sede ocupó “el segundo, después de Pedro, con un intermedio que fue Evodio,” del cual apenas poseemos información. En cambio, de Ignacio se ocuparon los principales escritores de los primeros años de la cristiandad, y tratan de él Eusebio, Orígenes y el propio San Juan Crisóstomo, que en una asamblea litúrgica en Antioquía afirmó en un panegírico que Ignacio había tenido relaciones con los apóstoles.

Ignacio es conocido y venerado en la Iglesia tanto por su martirio como por las siete cartas que escribió a otras tantas iglesias, y cuyo texto se conserva con toda fidelidad histórica, aunque existen dos versiones, de la cual la más breve posee todas las garantías, mientras que la más larga parece interpolada.

Respecto a su martirio, poseemos las declaraciones de Policarpo, Ireneo y Orígenes, quienes nos informan que fue arrojado a las fieras en un anfiteatro de Roma, el 20 de diciembre del año 107, en cuya fecha todavía hoy la Iglesia bizantina celebra su dies natalis. Sus huesos, recogidos por los fieles de Roma, fueron sepultados primeramente fuera de la Urbe y después transportados a Antioquia, donde San Jerónimo nos afirma que se hallan en el cementerio que existe fuera de la puerta Dafnítica. Posteriormente, estas reliquias fueron trasladadas a un templo que anteriormente había sido de la diosa Fortuna, y finalmente, cuando Antioquia fue ocupada por la invasión sarracena, los cristianos emigrantes llevaron las reliquias del santo a Roma, donde fueron depositadas en la iglesia de San Clemente, excepto la cabeza, que fue colocada en la iglesia de Jesús que poseen los jesuitas en Roma. Del tiempo inmediatamente anterior al martirio y de la preparación espiritual del santo nos hablan sus propias cartas.

Estas siete cartas van dirigidas a seis comunidades cristianas de Asia y a Roma. Los destinatarios en Asia son las iglesias de Efeso, Tralla, Esmirna, Filadelfia y Magnesia y al Obispo Policarpo.

La doctrina expuesta por San Ignacio en estas cartas es muy completa y constituye una de las pruebas más brillantes del desarrollo, y a la vez madurez, que la Iglesia había alcanzado a finales del siglo 1, y, por tanto, inmediatamente después de la muerte del último apóstol.

En lo relativo a la doctrina, Ignacio esboza las líneas de un tratado completo, teniendo en cuenta las herejías que entonces comenzaban a pulular en las Iglesias de Oriente, que eran los errores judaizantes, que negaban que Jesús fuese el Mesías, el Hijo de Dios, y los errores de los docetas, que negaban la realidad de su naturaleza humana. A lo que se añadían los intentos cismáticos de fraccionar la comunidad cristiana en pequeñas Iglesias independientes.

Refiriéndonos a la cristología, Ignacio asegura en sus cartas que “Dios ha aparecido en forma humana, y que es el Verbo de Dios, que existía cerca del Padre, antes de los siglos, y que al fin se ha manifestado. Por tanto es Dios hecho carne, nuestro Dios. Y su sangre es 1a sangre de Dios.”

Contra los docetas, insiste en la realidad de la encarnación, de la pasión, muerte y resurrección de Cristo, y en la maternidad virginal de María: “Jesucristo descendiente de la estirpe de David, es hijo de María, que nació, comió y bebió, fue perseguido realmente bajo Poncio Pilato crucificado, atravesado por clavos en su carne „ muerto Y realmente resucitó.”

Respecto a los incipientes cismas, Ignacio insiste en sus cartas en la unidad de la Iglesia. Esta iglesia se presenta como una sólida estructura, con un doble y firme componente vertical y horizontal. El vertical es su constitución monárquica, y el horizontal, la caridad, que deben practicar todos como miembros del mismo cuerpo. Todas estas iglesias se presentan instituidas “hasta los últimos confjnes de la tierra y forman conjuntamente la Iglesia católica” que es un término que aparece por vez primera usado en la literatura cristiana con el significado de universal (Carta a Esmirna, 8:2) Todas estas Iglesias están “presididas” por la iglesia de Roma. Y el carácter de esta Iglesia es la unidad ya que es la asamblea de Dios armonizada mediante la fe „ la caridad el obispo es el custodio de esta unidad. Esta iglesia local contemporánea de Ignacio de Antioquia, esta jerárquicamente organizada, y en ella no solamente se menciona al obispo, a muchos de los cuales conoce personalmente Ignacio sino que también se nombra el colegio sacerdotal o presbiterio y los diáconos.

“La Iglesia de Efeso es alabada porque su venerable colegio sacerdotal, digno de Dios, a participar, “en la única Eucaristía, porque es una sola la carne de Nuestro Señor Jesucristo y uno es el cáliz que nos une en su Sangre.” Incluso, respecto al matrimonio cristiano, nos proporciona el testimonio más antiguo sobre su existencia dentro de la Iglesia como una institución de alguna manera eclesiástica. “Es el deber de los esposos y de las esposas el vivir su propia unión con la aprobación del obispo, de modo que el matrimonio sea de acuerdo con el Señor y no con la concupiscencia” (Carta a Policarpo 15:1).

Finalmente, las cartas no pueden menos de reflejar la actitud espiritual del momento en que su autor las escribe, y que es cuando ya está condenado a morir por las fieras en el anfiteatro, y va caminando hacia su martirio, que él anhela profundamente, “porque va a hacer de él un miembro digno de Cristo.” Son suyas las tan conocidas frases que constituyen el mejor himno martirial: “Si nosotros, con la ayuda de Cristo, no estamos preparados para morir, para llevar su pasión, no tenemos su vida en nosotros. El perfecto cristiano es, por tanto, el mártir. Pueda yo disfrutar de las fieras preparadas para mí. Les pediré que sean rápidas conmigo. Más aún, yo mismo las provocaré, a fin de que me devoren prontamente. Yo sé lo que es mejor para mí. Porque ahora comienzo a ser verdadero discípulo. Se acerca el momento en que voy a nacer de nuevo. Hermanos, tened compasión de mí, no me impidáis que yo nazca para la Vida. Dejadme que me una a la luz pura. Allí conseguiré ser verdaderamente un hombre. Dejadme que imite la pasión de mi Dios. Soy trigo de Dios que va a ser molido por los dientes de las fieras, para que así pueda convertirme en pan inmaculado de Cristo” (Carta a los Romanos 6:2-3).

Nos hemos extendido algo en la exposición de esta doctrina de Ignacio porque en conjunto es el ejemplo más primitivo, y más históricamente probado, no sólo de lo que sucedía en la Iglesia primitiva, sino incluso de la psicología de un mártir, en la que no sólo se nos describe su suplicio exterior, sino el ánimo espiritual con el que se preparaba.

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Re: La doctrina de los apostoles entendida en los primeros siglos

Mensaje por Invitado el Mar Sep 06, 2011 4:29 pm


Para conocer qué creían los cristianos en tiempos apostólicos un buen testigo es Ignacio de Antioquía, pues fue discípulo del apóstol Juan y segundo sucesor de Pedro en la sede de Antioquía. Leamos estos dos párrafos de Ignacio de Antioquía sobre la Eucaristía:

Carta a los de la Iglesia de Filadelfia. IV.

Sed cuidadosos, pues, observando una eucaristía (porque hay una carne de nuestro Señor Jesucristo y una copa en unión en su sangre; hay un altar, y hay un obispo, junto con el presbiterio y los diáconos mis consiervos), para que todo lo que hagáis sea según Dios.


Carta a los de la Iglesia de Esmirna. VIII.


[Pero] evitad las divisiones, como el comienzo de los males. Seguid todos a vuestro obispo, como Jesucristo siguió al Padre, y al presbiterio como los apóstoles; y respetad a los diáconos, como el mandamiento de Dios. Que nadie haga nada perteneciente a la Iglesia al margen del obispo. Considerad como eucaristía válida la que tiene lugar bajo el obispo o bajo uno a quien él la haya encomendado. Allí donde aparezca el obispo, allí debe estar el pueblo; tal como allí donde está Jesús, allí está la iglesia universal. No es legítimo, aparte del obispo, ni bautizar ni celebrar una fiesta de amor; pero todo lo que él aprueba, esto es agradable también a Dios; que todo lo que hagáis sea seguro y válido.

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Re: La doctrina de los apostoles entendida en los primeros siglos

Mensaje por Jorge Adolfo el Miér Sep 07, 2011 8:16 pm

Lo que pasa es que los Padres Apostólicos no están incluidos en el canon de la Biblia, determinado por la misma Iglesia, por lo tanto, no tienen la misma autoridad que Cristo y los Apóstoles e incluso sus enseñanzas contienen algunos puntos que no coinciden con la sana doctrina apostólica, como por ejemplo, decir que la sangre de Cristo es la sangre de Dios. En el Nuevo Testamento nunca aparece la frase: "la sangre de Dios".

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Re: La doctrina de los apostoles entendida en los primeros siglos

Mensaje por Invitado el Miér Sep 07, 2011 8:53 pm

@Jorge Adolfo escribió:Lo que pasa es que los Padres Apostólicos no están incluidos en el canon de la Biblia, determinado por la misma Iglesia, por lo tanto, no tienen la misma autoridad que Cristo y los Apóstoles e incluso sus enseñanzas contienen algunos puntos que no coinciden con la sana doctrina apostólica, como por ejemplo, decir que la sangre de Cristo es la sangre de Dios. En el Nuevo Testamento nunca aparece la frase: "la sangre de Dios".

Los escritos de los Padres Apostólicos no están dentro del canon porque sus autores no pertenecen al grupo de los apóstoles del Señor, sólo por eso. De hecho, la doctrina que enseñan ellos la recibieron de los mismos apóstoles ya que fueron colaboradores directos suyos y transmiten la enseñanza apostólica; como diríamos en estos tiempos: de buena tinta. Por eso decía yo en otro post:

No puedes imaginarte a los primeros cristianos como los de ahora con respecto a las Escrituras. Ellos aceptaban las enseñanzas de sus pastores u obispos, no necesitaban las Escrituras como la necesitan ahora, por ejemplo, los evangélicos.

En la era apostólica, que es la que tratamos en este tema, no estaba el Nuevo Testamento, porque éste llegó a ser totalmente oficial alrededor del año 420 d. C. cuando fue aceptado por toda la Iglesia el canon bíblico establecido en los Concilios de Hipona y Cartago a finales del siglo IV. Pero antes, sobre todo en el primer y segundo siglo, no existía el Nuevo Testamento y la Palabra de Dios era transmitida de viva voz por los sucesores de los apóstoles en el ministerio. Lo predicado por los obispos y presbíteros como doctrina segura y cierta era aceptado por los fieles como Palabra de Dios ya que era la Tradición recibida de los apóstoles mismos. Así era la Iglesia antes de cumplir los primeros cien años de edad. Si buscas que cumplan con la Sola Scriptura estás buscando algo imposible para ellos, ya que las únicas Escrituras que tenían era la Septuaginta o Canon Alejandrino (el actual Antiguo Testamento católico y ortodoxo); ésas eran las Escrituras consideradas Palabra de Dios en aquella época, y lo otro que era considerado Palabra de Dios era lo que los ministros transmitían como Verdad de Fe y algunos escritos de los apóstoles. Para los primeros cristianos lo que les enseñaban sus obispos era Palabra de Dios porque ellos transmitían lo que habían recibido de los mismos apóstoles, y creían que esa transmisión se mantendría incorrupta de generación en generación hasta el fin del mundo por obra del Espíritu Santo, quien iba guiando a su Iglesia hacia la Verdad completa o total (cf. Jn 16,13).

Para entender a los Padres de la Iglesia hay que quitarse de la mente esa costumbre de que todo tiene que estar literalmente en la Biblia porque en aquella época no había Nuevo Testamento.

Bendiciones.

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Re: La doctrina de los apostoles entendida en los primeros siglos

Mensaje por Invitado el Miér Sep 07, 2011 9:12 pm


"Sangre de Dios", ésta expresión la utiliza Ignacio de Antioquía en sus escritos. ¿De quién la habrá escuchado? ¿Que no aparezca literalmente en el Nuevo Testamento indica necesariamente que está mal? ¿Cómo enseñarle a Ignacio de Antioquía, que fue colaborador directo de San Juan apóstol y evangelista, que fue consagrado obispo por los mismo apóstoles, y sobre el cual fueron impuestas las manos del apóstol Juan, de que esa frase que enseña es inadecuada? ¿Cómo enseñarle si no existía el Nuevo Testamento? ¿Cómo enseñarle si todo lo que enseñaba lo había recibido de viva voz del mismo apóstol San Juan? ¿Cómo enseñarle a un hombre que estaba tan cerca de Jesús y sus enseñanzas, y había recibido el Espíritu Santo.

Ellos no estudiaban el Nuevo Testamento porque ellos convivían con los autores del Nuevo Testamento. Ellos vivían inmersos en ese mundo neotestamentario ya que fue en esa época cuando se escribieron los 27 libros del canon cristiano. Además, no todos esos libros fueron escritos para ser incorporados como Sagradas Escrituras.

¿La Iglesia Primitiva veía necesarias unas Escrituras Sagradas neotestamentarias? De hecho, el mismo Lucas escribió su Evangelio para recopilar las narraciones que se hacían de los acontecimientos de Jesús de Nazaret y los Apóstoles. Pero, ¿tenía conciencia de que lo que hacía era un Libro Sagrado al nivel del Génesis, del Éxodo o del Deuteronomio? ¿Fueron escritos los Evangelios con el ánimo de encerrar literalmente todo lo concerniente a la doctrina cristiana? ¿Se pudieron quedar detalles por escribir que sólo pueden encontrarse de manera implícita o velada en el Nuevo Testamento y que estos testigos privilegiados de la fe conocían y nos pudieran enseñar o ilustrar para poder encontrarlos referidos al menos de manera muy fugaz en el Nuevo Testamento?

Dejo todas estas preguntas en el aire para que reflexionemos en oración con ellas pidiéndole al Señor que nos enseñe.

Dios nos bendiga a todos enormemente.

Waldemar, hermano y Siervo.

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Re: La doctrina de los apostoles entendida en los primeros siglos

Mensaje por Invitado el Miér Sep 07, 2011 9:21 pm

Permeados por doctrinas de hombres...

Que "los Padres Apostólicos" aquí, y que los "Padres" no-sé-cuanto acuyá. En cuanto leo sus expresiones me doy cuenta que hay un alejamiento pronunciado de la VERDAD.

Digo esto, porque Mi Señor enseñó que a N A D I E, nadie, nadie, llamásemos "Padre", pues UNO es el Padre de TODOS y està en los cielos... Pero, los teólogos (pseudo entendidos) hablan de lo que no saben, y lo hacen con displiscencia sobre los Espirituales. Crasso error.

Les pido que se RENUNCIE a TODA especulaciòn de los "padres" estos y los "padres" los otros, y se limiten a estudiar las Escrituras, que en ellas podéis encontrar certeza, como Única fuente VERDADERA.

El Señor sea con vosotros.

MiguEl, Hijo de Dios
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Re: La doctrina de los apostoles entendida en los primeros siglos

Mensaje por varyvar el Miér Sep 07, 2011 9:28 pm

Pero antes, sobre todo en el primer y segundo siglo, no existía el Nuevo Testamento y la Palabra de Dios era transmitida de viva voz por los sucesores de los apóstoles en el ministerio. Lo predicado por los obispos y presbíteros como doctrina segura y cierta era aceptado por los fieles como Palabra de Dios ya que era la Tradición recibida de los apóstoles mismos. Así era la Iglesia antes de cumplir los primeros cien años de edad.

Esto es tan cierto,y tan poco entendido hoy, que me produce una gran alegria poder entenderlo y una oracion para todos los que buscan a Dios par que tambien puedan entenderlo.
Gracias a Dios Waldemar por tu explicacion,no podria yo haberlo hecho igual.

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Re: La doctrina de los apostoles entendida en los primeros siglos

Mensaje por varyvar el Miér Sep 07, 2011 9:57 pm

UngidoHijo escribió:Permeados por doctrinas de hombres...

Que "los Padres Apostólicos" aquí, y que los "Padres" no-sé-cuanto acuyá. En cuanto leo sus expresiones me doy cuenta que hay un alejamiento pronunciado de la VERDAD.

Digo esto, porque Mi Señor enseñó que a N A D I E, nadie, nadie, llamásemos "Padre", pues UNO es el Padre de TODOS y està en los cielos... Pero, los teólogos (pseudo entendidos) hablan de lo que no saben, y lo hacen con displiscencia sobre los Espirituales. Crasso error.

Les pido que se RENUNCIE a TODA especulaciòn de los "padres" estos y los "padres" los otros, y se limiten a estudiar las Escrituras, que en ellas podéis encontrar certeza, como Única fuente VERDADERA.

El Señor sea con vosotros.

MiguEl, Hijo de Dios
Por Gracia y Misericordia.


Estimado Miguel.
No es el animo de entrar en contiendas,como bien lo escribió Walde.Este tema lo hemos tomado como edificacion conociendo como vivieron la fé los primeros cristianos cercanos a lso apostoles.
La idea es que nos preocupemos de leer los los escritos de los primeros hermanos(Padres apostolicos; asi llamados) y aportar aquí todo lo qure podamos recibir de ellos.
Gracias

varyvar
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Re: La doctrina de los apostoles entendida en los primeros siglos

Mensaje por Jorge Adolfo el Miér Sep 07, 2011 10:08 pm

Sin dudas que, a lo largo de la historia de la Iglesia, algunos cristianos han dicho o escrito cosas que son conformes a la doctrina apostólica, pero sus escritos NO FIGURAN EN EL CANON DEL NUEVO TESTAMENTO, que la misma Iglesia instituyó. Ah, los escritos de los "Padres Apostólicos" TAMPOCO APARECEN EN LA BIBLIA, o sea que SON DISCUTIBLES. En cambio, La Palabra de Dios NO ES DISCUTIBLE. Ahí está la diferencia.

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Re: La doctrina de los apostoles entendida en los primeros siglos

Mensaje por Invitado el Miér Sep 07, 2011 11:13 pm

@Jorge Adolfo escribió:Sin dudas que, a lo largo de la historia de la Iglesia, algunos cristianos han dicho o escrito cosas que son conformes a la doctrina apostólica, pero sus escritos NO FIGURAN EN EL CANON DEL NUEVO TESTAMENTO, que la misma Iglesia instituyó. Ah, los escritos de los "Padres Apostólicos" TAMPOCO APARECEN EN LA BIBLIA, o sea que SON DISCUTIBLES. En cambio, La Palabra de Dios NO ES DISCUTIBLE. Ahí está la diferencia.

Hermano, el que un escrito no figure dentro del canon no quiere decir que esté errado. Y por supuesto, pueden ser discutibles, y lo han sido, mas eso ya se ha solucionado hace siglos, hace más de mil años. En la actualidad esos escritos resultan discutibles sólo para aquellos que no confían en que la Iglesia siempre ha sido custodia de la Verdad, y piensan que ellos son los que ahora sí custodian realmente la Verdad.

Las Escrituras sólo pueden ser interpretadas por quienes tienen el mismo Espíritu que las inspiró. La posición en que se encuentran los Padres Apostólicos es insustituible porque ellos escucharon a los mismos Apóstoles, ellos fueron consagrados obispos con imposición de manos de los mismos Apóstoles y recibieron el Espíritu Santo. También son los que suceden a los Apóstoles en su misión de guiar a la Iglesia, la cual es columna y baluarte de la Verdad. Los encargados de velar por la Verdad dada a la Iglesia para custodiarla han sido los obispos, que en el caso de los Padres Apostólicos han sido colaboradores directos de los Apóstoles y convivieron con algunos de ellos. Si la Iglesia es la encargada de custodiar la Verdad, y este ministerio lo ejercen los obispos, y, además, Jesús prometió el Espíritu Santo a su Iglesia para que la asistiera hasta el fin de los tiempos, y en este caso esos obispos han sido amigos directos de los Apóstoles, ¿crees que enseñarían cosas contrarias a la fe?

Si en los primeros siglos la enseñanza del obispo era considerada Palabra de Dios y vinculante para la fe cuando enseñaba en comunión con el colegio de obispos, y era considerado que el obispo hablaba en nombre de Dios, siendo que quien rechazara su enseñanza rechazaba a Jesucristo mismo (cf. «Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha; y quien a vosotros os rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado». Lucas 10,16 - Biblia de Jerusalén), entonces, ¿cómo podrían errar? No hay forma para que desconfiemos de sus enseñanzas, sobre todo, cuando enseñan en comunión con los Apóstoles y todos los obispos. Ésta era le fe de la Iglesia Primitiva. Ellos no confrontaban las enseñanzas con el Nuevo Testamento porque no existía el Nuevo Testamento. Lo que existía era lo transmitido por los apóstoles por escrito o de viva voz, y las enseñanzas que sus colaboradores transmitían al Pueblo de Dios en total fidelidad porque el Espíritu Santo había sido prometido a la Iglesia, porque la Iglesia había sido puesta como columna y baluarte de la Verdad, y porque Jesús había prometido que Él estaría todos los días con los suyos hasta el fin del mundo, y que quien escuchara a sus apóstoles, o a los que ellos dejaran para continuar su misión, a Jesús escuchaba; y quien los rechazara era a Jesús a quien estaba rechazando. La fe cristiana primitiva, no la que ahora se quiere elaborar interpretando las Escrituras, esa fe primitiva era la auténtica.

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Re: La doctrina de los apostoles entendida en los primeros siglos

Mensaje por Jorge Adolfo el Miér Sep 07, 2011 11:26 pm

La fe cristiana primitiva no depende de la predicación de los Padres Apostólicos, surge de la predicación directa de Cristo y los Apóstoles, y los cristianos sabemos que Cristo y sus Apóstoles no cometieron ningún error al impartir la sana doctrina, la cual figura en el Nuevo Testamento claramente expresada. Todo lo necesario para la salvación de nuestras almas figura en el Nuevo Testamento. Los Padres Apostólicos cometieron algunos errores doctrinales como por ejemplo que se debe ayunar antes de ser bautizados, como dice en la Didaké. Pero los apóstoles no enseñaban que había que ayunar antes de ser bautizados. Así que ahí ya los Padres Apostólicos "agregaron" algo que NO ES APOSTOLICO.

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Re: La doctrina de los apostoles entendida en los primeros siglos

Mensaje por Jorge Adolfo el Miér Sep 07, 2011 11:36 pm

Otro error de la Didaké es la frase: "amad a quienes los odian y no tendrés ya enemigos???" ¿No tendréis ya enemigos???? Hmmm, que doctrina rara, por no decir, equivocada.

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Re: La doctrina de los apostoles entendida en los primeros siglos

Mensaje por Jorge Adolfo el Miér Sep 07, 2011 11:40 pm

Encontré otra frase errada: "Dichoso aquel que da conforme al mandamiento; el tal, será sin falta. Desdichado del que reciba.". ¿Desdichado el que reciba????. Me causa gracia esta declaración. Bueno, sigamos investigando en la Didaké.

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Re: La doctrina de los apostoles entendida en los primeros siglos

Mensaje por Jorge Adolfo el Miér Sep 07, 2011 11:43 pm

Miren, hallé otra declaración extraña en la Didaké: "Es con este motivo, que ha sido dicho: «¡Antes de dar limosna, déjala sudar en las manos, hasta que sepas a quien la das!» " Déjala sudar en las manos antes de saber a quien la das????? ¡¿Quién la dijo, Cristo o los Apóstoles? Increíble.

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Re: La doctrina de los apostoles entendida en los primeros siglos

Mensaje por Jorge Adolfo el Miér Sep 07, 2011 11:50 pm

Acá les mando otra frase rara de la Didaké:" Ni tiendas la mano para recibir, ...." Epa, parece que no se puede recibir nada. Jesús dijo: "pedid y se os dará". Eso implica que no es ningún pecado recibir.

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Re: La doctrina de los apostoles entendida en los primeros siglos

Mensaje por Invitado el Miér Sep 07, 2011 11:51 pm

@Jorge Adolfo escribió:La fe cristiana primitiva no depende de la predicación de los Padres Apostólicos, surge de la predicación directa de Cristo y los Apóstoles, y los cristianos sabemos que Cristo y sus Apóstoles no cometieron ningún error al impartir la sana doctrina, la cual figura en el Nuevo Testamento claramente expresada. Todo lo necesario para la salvación de nuestras almas figura en el Nuevo Testamento. Los Padres Apostólicos cometieron algunos errores doctrinales como por ejemplo que se debe ayunar antes de ser bautizados, como dice en la Didaké. Pero los apóstoles no enseñaban que había que ayunar antes de ser bautizados. Así que ahí ya los Padres Apostólicos "agregaron" algo que NO ES APOSTOLICO.

Jorge Adolfo, lo que pasa es que no tienes conocimiento de qué cosas son de fe y qué cosas no son vinculantes a la fe. Por ejemplo, eso del ayuno antes de bautizarse no es inamovible y no es de fe, es sólo una disciplina que sirve de preparación para el bautismo. Hay cosas en la Iglesia que pueden cambiar porque no pertenecen al Depósito de la Fe, ésta es una de ellas como también hay muchas más. Eso no es doctrina, es una norma establecida para ayudar al que se iba a bautizar a prepararse para el bautismo. espero que esta diferencia entre doctrinas de fe y normas al servicio de los fieles haya quedado clara porque si no establecemos esas diferencias, si no ponemos las cosas en el justo lugar que ocupan podemos formar un arroz con mango que no lo va a entender nadie.

También quería aclarar que nunca he dicho que la fe cristiana dependa de lo que predicaron los Padres Apostólicos, más bien dije que ellos enseñaban lo que habían recibido de los mismos apóstoles, y quizás lo del ayuno, al no ser de fe, por eso no aparece en las Escrituras y era una costumbre ya difundida de manera parcial o general en la Iglesia.

Otra cosa que quiero que entiendas de este punto es que estamos hablando de una época en que no existía el Nuevo Testamento. No vale para aquella época eso que dices que todo lo necesario para la salvación de nuestras almas figura en el Nuevo Testamento. Quizás todo no esté de manera diáfana en el Nuevo Testamento. La fe de la Iglesia de los primeros siglos no creía esto que dices. Eso que dices vino después de Lutero, no antes. La Iglesia apostólica no creía así.

Y, como ya dije en otro post, lo que está de acuerdo o no con la sana doctrina en los escritos de los Padres Apostólicos hace más de mil años que quedó solucionado. Ese trabajo fue hecho por la que es columna y baluarte de la Verdad, la que tiene la asistencia segura del Espíritu Santo, la Iglesia.

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Re: La doctrina de los apostoles entendida en los primeros siglos

Mensaje por Jorge Adolfo el Miér Sep 07, 2011 11:58 pm

Otro error de la Didaké es que el bautismo debe ser hecho "en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo", lo cual contradice la enseñanza del apóstol Pedro que dijo: "sed bautizados en el nombre de Jesucristo", y todos los bautismos en el libro de Hechos fueron administrados en el nombre de Jesucristo.

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Re: La doctrina de los apostoles entendida en los primeros siglos

Mensaje por Invitado el Jue Sep 08, 2011 12:00 am

@Jorge Adolfo escribió:Miren, hallé otra declaración extraña en la Didaké: "Es con este motivo, que ha sido dicho: «¡Antes de dar limosna, déjala sudar en las manos, hasta que sepas a quien la das!» " Déjala sudar en las manos antes de saber a quien la das????? ¡¿Quién la dijo, Cristo o los Apóstoles? Increíble.
Sin embargo es lo que hacen muchos hoy día. Jejejeje.

No creas que consideramos los escritos de los Padres Apostólicos como consideramos los canónicos. Es que hablas como si así fuera. Tampoco puedes tratar todo lo que dicen como si fuera doctrina. Muchas de las cosas son normas disciplinares, litúrgicas, etc. que se toman en consideración por situaciones concretas y que cuando esas situaciones cambian las normas también. No son inamovibles. Hay establecer bien las diferencias porque si no podemos caer en ponerlo todo en el mismo nivel o grado.

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Re: La doctrina de los apostoles entendida en los primeros siglos

Mensaje por Invitado el Jue Sep 08, 2011 12:44 am

@Jorge Adolfo escribió:Otro error de la Didaké es que el bautismo debe ser hecho "en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo", lo cual contradice la enseñanza del apóstol Pedro que dijo: "sed bautizados en el nombre de Jesucristo", y todos los bautismos en el libro de Hechos fueron administrados en el nombre de Jesucristo.

Eso también ha sido explicado hace muchos siglos. Este pasaje ha sido interpretado generalmente como refiriéndose a la fe en la que el catecúmeno debe ser bautizado, pero no a la forma o fórmula bautismal. Pero recuerda que la fórmula la dio Jesús en Mt 28,19. En los Hechos de los Apóstoles no se habla del bautismo de la misma manera que se habla en Mt 28,19 y en la Didaché. En estos dos últimos se habla de una fórmula litúrgica, cumpliendo el mandato explícito del Señor, mientras que en los Hechos de los Apóstoles no se trata de la forma del sacramento; los términos "en el nombre de Jesús", "en el nombre de Cristo", se refieren al bautismo en la fe enseñado por Cristo, o sea, al bautismo en la fe de Jesucristo, el único Nombre por el cual somos salvados. Otra razón por la cual en los Hechos de los Apóstoles se menciona el bautismo en el nombre de Jesús o de Cristo es para diferenciarlo del bautismo de Juan. Un ejemplo claro lo encontramos en el capítulo 19:

«Mientras Apolo estaba en Corinto, Pablo atravesó las regiones altas y llegó a Efeso donde encontró algunos discípulos; les preguntó: «¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando abrazasteis la fe? » Ellos contestaron: «Pero si nosotros no hemos oído decir siquiera que exista el Espíritu Santo.» El replicó: « ¿Pues qué bautismo habéis recibido?» - «El bautismo de Juan», respondieron. Pablo añadió: «Juan bautizó con un bautismo de conversión, diciendo al pueblo que creyesen en el que había de venir después de él, o sea en Jesús.» Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Y, habiéndoles Pablo impuesto las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo y se pusieron a hablar en lenguas y a profetizar». (Hechos 19,1-6)

Cuando esos discípulos dijeron que nunca habían oído hablar siquiera que exista el Espíritu Santo Pablo les pregunta: «¿Pero qué bautismo habéis recibido?» Si hubieran recibido el bautismo cristiano hubiesen oído mencionar al Espíritu Santo en la fórmula bautismal que utilizaban. Pero como no habían sido bautizaos por eso no habían escuchado nunca hablar del Espíritu Santo. Por eso reciben el bautismo en el nombre de Jesús, o sea, no en el nombre de Juan sino en el de Jesús, no es Juan quien los bautiza sino Jesús, reciben el bautismo en la fe enseñado por Jesús, o sea, “en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”. Esta controversia fue solucionada en los primeros siglos, y luego cuando surgió de nuevo en el siglo XV. El bautismo en el nombre de Jesús no es una fórmula sino que se refiere a la fe en la que se es bautizado.

Esto se trata en otro tema. La Didajé o Didaché sólo es un testimonio de cuál era la forma sacramental utilizada para el bautismo en la Iglesia primitiva.


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Re: La doctrina de los apostoles entendida en los primeros siglos

Mensaje por Invitado el Jue Sep 08, 2011 12:47 am

@Jorge Adolfo escribió:Encontré otra frase errada: "Dichoso aquel que da conforme al mandamiento; el tal, será sin falta. Desdichado del que reciba.". ¿Desdichado el que reciba????. Me causa gracia esta declaración. Bueno, sigamos investigando en la Didaké.
Sería aconsejable, lo pido de favor, poner la cita exacta del escrito porque me vuelvo loco buscándola para leerla dentro del texto completo. Gracias.

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Re: La doctrina de los apostoles entendida en los primeros siglos

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